Jueves 17 de Abril de 2014
De mi paso por el servicio militar, recuerdo que cuando al formarse la tropa para realizar alguna actividad y faltaba uno de los soldados, que nadie sabía cuál era, un cabo tenía la graciosa ocurrencia de hacerles girar la cabeza a dos de los formados para que se miraran de frente, a la vez que exclamaba en voz alta: "¡mirarse a la cara!", intentando de este modo detectar quién era el ausente. Esta reflexión viene a costa de la penosa desolación vista en todo el país el día del paro nacional. Y yo, como el cabo aludido, pediré por favor a la opinión pública que nos miremos a la cara antes de analizar las consecuencias que tiene paralizar al país un día. Para empezar, hay tres protagonistas principales: el gobierno, los sindicalistas y el pueblo. ¿Quiénes nos gobiernan? ¿Los conocemos? ¿Quiénes son los organizadores de la huelga? ¿Los conocemos? ¿Qué clase de pueblo conformamos? ¿Nos conocemos? Si nos miramos a la cara los tres actores principales, ¿nos conocemos mutuamente lo suficiente? ¿Conocemos nuestras virtudes y nuestros defectos? Sí. Porque somos todos parientes directos. Por lo tanto, sabemos que el gobierno no quiere dar soluciones a los reclamos de los trabajadores, que los sindicalistas no pueden haber tardado tanto tiempo en darse cuenta de los diversos males que estos padecen, y que la mayor parte del pueblo está muy bien medicada para estar tranquila. En consecuencia, el resultado de este giro de la perinola debería ser "todos ponen" buena voluntad para vivir más dignamente. Por ahora, lo vivido hace unos días me recuerda a los protagonistas de la famosa película "Lo bueno, lo malo y lo feo", con la diferencia de que el bueno no aparece, por lo que necesitamos mirarnos mayor tiempo las caras.
Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930