Miércoles 29 de Enero de 2014
El pasado jueves 23 de enero fue un día terrible para todos, la sensación térmica parecía conspirar contra la vida y las ilusiones de la EPE para poder restituir la luz; se fueron sin ninguna esperanza. Nosotros fuimos algunos de los que padecimos uno de los cortes históricos por la temperatura. Es justificado, nos autoconvencíamos. Ya a la noche y sin novedades de restitución de la energía, fuimos (como muchos rosarinos) a refugiarnos a algún hotel. Al recorrer la ciudad en busca de uno (la mayoría estaba con su capacidad cubierta), mi sorpresa iba en aumento al ver reflectores en los edificios emblemáticos de Rosario, algunos con más de 10 y muchos de ellos en bulevar Oroño. Pero lo que más me llamó la atención fue el de una vieja casona en alquiler cuyos dos reflectores iluminaban el cartel que ya no estaba. Miles de reflectores encendidos desde las 20 hasta las 6 de la mañana. Cientos de vidrieras mostrando sus productos a las 12 de la noche. ¿Cuántos aires acondicionados son? La solidaridad empieza por casa, ¿y si alguna de las personas que no atiende el teléfono en la EPE, se sube a un auto de la misma y hace un relevamiento en la ciudad sobre estos edificios? ¿Y si se multara como alguna vez se hizo en otra provincia a los funcionarios que permiten esto? Yo puedo decirles más de diez locaciones y no pertenezco a la empresa. ¿Cuántos rosarinos podríamos disponer de un servicio que abonamos en tiempo y forma? Por eso, no culpemos a los aires acondicionados que se compraron. Es muy fácil detrás de un escritorio culpar a la gente, busquemos soluciones: obras, infraesctructura, inversión, prevención, estrategias, cortes rotativos y realmente programados y anunciados en tiempo y forma (no subidos a la página una vez que se efectuaron y cambiando su horario de finalización continuamente). Dos o tres horas por turno, avisados el día anterior en todos los medios. Algo que permita prevenir y programar qué hace uno en ese horario y no 24 ó 48 horas como sufrimos algunos. Esto agota, enoja, confunde, enferma, desorganiza, desestructura. Detrás de un escritorio con aire acondicionado no es fácil ver al prójimo.
María Lorena Bianchi / DNI 18.440.526