Viernes 08 de Agosto de 2014
El país vive momentos mágicos, gracias a seres superdotados. Ellos han traído cambios sustanciales en todos los órdenes, sin exclusiones, desde la historia hasta el idioma y la tecnología. No pocos sinónimos ahora son antónimos, ej: exclusión es inclusión; la leguminosa soja es un yuyito; pobres e indigentes casi desaparecidos detrás de una mágica galera estadística; los buitres controlan la economía; no tenemos historia porque el país está siendo refundado; etc. Hasta el proceso de fundición de metales, gracias a ellos es distinto, la escoria que flota en la superficie al final del proceso, ahora es a la inversa, es la que funde los metales, e inclusive se ha extendido a otros materiales; parece que tienen capacidad hasta para fundir un país. Cuando dejemos estos tiempos, y miremos hacia atrás, recién ahí los ciudadanos que al votar decidimos qué país queremos, tomaremos plena conciencia de la profunda oscuridad a la que llevamos al país. Lamentablemente, los argentinos reiteradamente nos quemamos con leche hirviendo. ¿Repetiremos la conducta en la próxima oportunidad?
Emilio Zuccalá
emiliozuccala@yahoo.com.ar