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Miradas del 2014: la peste, la crispación y las autofotos

Como abrirle la puerta de un banco de sangre a un vampiro. Así, de esa manera, el público nacional llenó las salas del país para ver “Relatos salvajes”. 

Domingo 28 de Diciembre de 2014

Como abrirle la puerta de un banco de sangre a un vampiro. Así, de esa manera, el público nacional llenó las salas del país para ver “Relatos salvajes”. Szifron preparó el almuerzo explosivo ideal para el ciudadano argentino crispado. Como instalar un puesto de cerveza helada en el desierto. Se sabe, éxito asegurado. El buen hombre sentado en la butaca sintiéndose por un rato vampiro triunfante o lobo saciado, ¿no? Y Szifron sentado en el living de Mirtha hincándole los dientes al medio pelo, estirando la cuerda al máximo, llamando la atención pre-estreno... ¿Lo recuerdan? ¿Hay algo más tentador y fácil de lograr que hacer enojar a la Señora a partir de exabruptos y/o pulsiones de clase e incorrecciones políticas? Es cierto, “Relatos salvajes” fue un éxito antes de estrenarse. Y hoy que finaliza 2014 no puedo dejar de poner en duda no sólo su calidad cinematográfica sino también su honestidad. Al margen de las elucubraciones, la película argentina fue el fenómeno cinematográfico del año.

   A mí me gustaron “Nebraska”, una pequeña gran película en blanco y negro, movie road familiar y melancólica en busca del sueño americano, esta vez simulado en un premio de un millón de dólares y mentiras; también, la paraguaya “7 cajas”, un thriller y/o aventura de acción en el Mercado 4 de Asunción; además de “Lobo de Wall Street” de Scorsese y “Welcome to New York” de Abel Ferrara, con Leo DiCaprio y Gerard Depardieu, magistrales en sus roles de tipos desbordados, egocéntricos y enfermizos, encima, basados en personajes reales del mundo viciado del poder financiero —Jordan R. Belfort y Dominique Strauss-Kahn—, tipos acostumbrados a masticar carne humana y vidrio molido sin un atisbo de atragantamiento.

   Los grandes logros artísticos generalmente están lejos de nuestras manos y nuestras miradas cotidianas. La última película de Woody Allen o de Wes Anderson; el disco de hace unos meses de Jack White. El nuevo álbum de El Regreso de Coelacanto es la excepción a la regla. Uno de los mejores discos del año, aunque el cantante de la banda esté en este instante del otro lado de la pared de Escenario, escribiendo crónicas policiales. La cercanía no debería quitarle fuerza a la valoración, subjetiva, es cierto, como todo enjuiciamiento. Muy buenas canciones para cambiar algunos rasgos del Coelacanto y seguir teniendo la misma cara atorranta de siempre. Todo lo contrario a la forzada mueca de irreverencia de Milley Cyrus, otro de los fenómenos del 2014, mal que les pese a algunos.

   Daniel Melingo se reinventó definitivamente este año como el referente moderno del tango, encabezando una exitosa gira por Europa. Leonard Cohen, a los 80, sacó un nuevo disco, “Popular Problems”, quizá el mejor de los últimos años: el hombre de la voz cavernosa, que abandonó hace tiempo el templo budista, no tiene intenciones de bajarse del ring y saludamos esa nobleza desde aquí. En el otro extremo, Jubany lanzó este año que termina “La espera”, su álbum debut: un puñado de canciones esperanzadoras para el pop de la ciudad y, porque no, de la Argentina.

   “True Detective” y “The Knick” la rompieron en la pantalla chica, además, este año —una gran noticia— empezó a rodarse la segunda temporada de “Les Revenants”, la genial serie francesa de 2012. “Las 13 esposas de Wilson Fernández” cambió nuestra mirada sobre Gastón Portal, su creador. Fue lo mejorcito de la TV vernácula en el año del regreso de Tinelli, con todo lo que eso significa... Léase, se tineliza la pantalla desde la mañana a la noche, se tineliza además la radio, los diarios, la web, la política y las calles de nuestros pueblos y ciudades. Es la peste. Arrasa con todas nuestras pobres cabezas, las llena de parásitos y luego las deja huecas por una temporada. Por eso, el mérito es mayor para Mex Urtizberea y “Las 13 esposas...”. Y en el año de las selfies —Tinelli también contagió al resto de los mortales con esta moda— la mejor de todas fue la del culo de Kim Kardashian. ¡Inexplicable autofoto del mejor rostro del 2014 en el mundo del entretenimiento! Y una síntesis insuperable de la industria.

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