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Millonario en figuritas

Marcelo Ismael tiene un museo de River Plate en una habitación de su casa del barrio Tablada. Rara avis por donde se lo mire, Marcelo salió gallina en una familia futbolera.  

Sábado 13 de Abril de 2013

Marcelo está loco. Sí, pero de amor por River. Cómo será el tamaño de su esperanza que en su antigua casa del corazón de Tablada tiene una pieza de tres por tres metros especialmente destinada a su museo millonario, donde exhibe, orgulloso, camisetas del 29 y del 45, una con un cordón de cuero en el cuello; 116 llaveros; 92 cuadros; 128 vasos; 25 encendedores; la marcha oficial en un disco de pasta que se escucha en 45; casi 800 videos y DVDs y, quizá su tesoro más preciado: 328 revistas El Gráfico y 240 figuritas desde la década del 40.

   Rara avis por donde se lo mire, Marcelo salió gallina en una familia futbolera de perros y gatos. Marcelo Omar Ismael nació hace 46 años en la misma casa típica de clase media laburante donde vive, en una familia partida al medio entre Central y Newell’s. “Acá son todos de Newell’s y Central. Mi viejo es de Newell’s y mi tío Carlitos es de Central porque los padres eran uno de cada uno y los seis hijos salieron tres de Central y tres de Newell’s. Cuando era pibe un día nos regalaron con mi hermano y mi primo una camiseta de Chacarita, cuando salió campeón en el 69 cuando le ganó a River la final 4 a 1 en la cancha de Racing con aquel equipo de Frassoldati, Recúpero y Neuman, porque era una moda. Hasta que un día, cuando tenía siete años, vino mi tío Pablo y me dijo: «No les hagas caso a todos estos viejos y no vas a sufrir más»”, recuerda Marcelo, enfundado en una camiseta de River alternativa, en el sillón del living de su casa.

   —¿Cómo empezó tu berretín con el museo?

   —Empecé a grabar partidos de River en el 85, cuando tuve la primera videocasetera, en la época en que salió Cablehogar, y ya tengo grabados más de mil partidos. También grabé de la radio con (el relator José María) Muñoz la primera final que le ganamos a Independiente en el 86, la que le ganamos a Vélez en el 86, con Francescoli, y la final de la Intercontinental contra Steaua Bucarest, con Centurión. Empecé a grabar Fútbol de Primera, con Macaya Márquez, en el 85, y el resumen de Canal 5, pero también tengo partidos en blanco y negro como el que perdimos con Peñarol en el 66, cuando jugamos con Independiente de Bogotá con Onega, el gol de Alonso a Santoro en el 72, que se la tocó por un costado, cosa que no pudo hacer Pelé.

   —¿Cuándo empezaste a comprar objetos de River?

   —En el 90, cuando empezó a llegar a Rosario el merchandasing de River. Todo lo que veo de River lo compro. Empecé con unas figuritas en un mercador retro de Pichincha. Si veo algo de River lo compro. Y no dejo nada: compro todo lo que no tenga...

   “Está desequilibrado”, acota el canalla de su tío Carlitos, quien lo mira con picardía de café. “Es un tarado”, completa su madre, la eximia cocinera del barrio, desde el patio, detrás de una enorme olla con salsa casera de la que sobresale un estofado de pollo que inunda la casa del exquisito aroma que se llevó el tren de la infancia.

   —¿Cuál es tu tesoro más preciado del museo?

   —Los videos. El de la despedida de Alonso es una joya porque los de Boca nunca la van a poder hacer: si hicieron la de Palermo y le hicieron poner una camiseta alternativa en la cancha de Boca...   

     —¿Quién fue el mejor jugador de River?

   —Ortega porque lo vi, y Alonso también. Ortega me hace lagrimear hasta hoy en un amistoso. Fue lo más grande que vi y si no fuera por el chupeteo hoy estaría jugando y más con el fútbol que tenemos.

   —¿Y Passarella?

   —Fue el mejor 6 que vi, pero no sirve como persona.

   —En Rosario hay un hincha de Boca que hinchó por River para que no ascendiera Central. ¿Qué opinás?

   —Es la realidad: que los clubes grandes tienen que estar en primera y que los chicos desciendan. No quiero que estén Arsenal o Argentinos o Vélez mismo, que llevan cuatro hinchas. Hago fuerza para que no se vaya Independiente y para que suba Central. Tiene que ser como la NBA: que jueguen los grandes y que los chicos se arreglen como puedan. Pero quiero que Boca pierda todos los partidos.

   —Pero si pierde todos los partidos, desciende.

   —Que se salve por un punto en el último partido.

   —O que lo salven por decreto.

   —Ya lo salvaron por decreto, así como nos mandaron al descenso por decreto.

   —Pero les dieron una manito para volver.

   —Sí, pero lo grandes no tienen que descender.

   —¿Quién es más grande?

   —La última encuesta realizada por Artemio López, que es simpatizante de Boca, dice que tiene más hinchas, pero Macri redujo la cantidad de visitantes cuando River le llenaba las tres bandejas.

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