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Miles de historias entrecruzadas en la Media Maratón Ciudad de Rosario

Su prueba integrativa de 5 kilómetros reunió a 9 mil ejemplos de perseverancia, convicción y entusiasmo llegados de todos los rincones del país.

Lunes 12 de Mayo de 2014

A la hora que muchos aprovechan el domingo para prolongar el sueño, unos 9 mil corredores se fueron movilizando paulatinamente. Los primeros aparecieron cuando todavía había poca luz. Luego se arrimaron los demás, sin que el cielo gris lograra intimidarlos. Llegados desde distintos rincones del país, aprovecharon la espera fotografiándose con el Monumento a la Bandera de fondo. Después, a las 8, la mayoría empezó a recorrer los 21 kilómetros de la 14ª Media Maratón Ciudad de Rosario (organizó la Asociación Rosarina de Atletismo y auspició Adidas), y entre esos miles aparecieron en la vanguardia nombres rutilantes a nivel nacional que le dieron calidad atlética a la prueba, con dos que sobresalieron subiendo al escalón más alto del podio: la cordobesa Rosa Godoy, máxima ganadora de esta carrera con cinco ediciones en su poder, y el bonaerense Luis Molina.

Cuando los amigos, familiares y entrenadores que permanecían detrás de las vallas aún guardaban frescas las imágenes de esa marea humana que empezó a moverse por la avenida Belgrano, 15' más tarde otros participantes, en menor cantidad, iniciaron la prueba integrativa de cinco kilómetros. Lo hicieron con el mismo entusiasmo de los que salieron antes, como los atletas en silla de ruedas Esteban Roldán (Tostado), Fernando Castro (25 de Mayo) y Martín Sharples (Buenos Aires), este último militante social en cuya silla lleva inscripto La Poderosa, organización que trabaja en barrios humildes. O como José Luis Santero, deportista ciego de Lomas de Zamora y paralímpico en Londres 2012.

Los emparentaba el entusiasmo y la convicción de llegar, requisitos que reúnen todos para animarse a dar pasos firmes sobre el cemento. Y si se habla de cemento, aunque no el asfáltico, justamente de esa mezcla sabe y mucho Narciso Cantero. Responsable de la organización Manos a la Obra, que lucha por la seguridad de los obreros de la construcción, acompañó desde afuera del circuito a uno de los Atletas de la Región de esa ONG, el reconquistense Ives Saucedo.

Para transitar 21 kilómetros, se debe estar convencido que se puede. Para no ser una más del montón, también. Y la riocuartense Rosa Godoy estaba segura que la victoria dependía de sus pies. Pese a una molestia que arrastra en los isquiotibiales, hasta se animó a tratar de quebrar el récord argentino histórico de 1 hora 12 minutos 42 segundos, que alcanzó aquí mismo, en las calles rosarinas, en la 11ª edición de la Media Maratón. Se quedó con las ganas, aunque hizo una de sus mejores marcas.

La confraternidad es otra virtud de ciertos maratonistas. Y el abrazo apenas llegaron y la larga charla que mantuvieron un rato después Godoy y su escolta, la chubutense Sandra Amarillo (vencedora en 2012), de Rada Tilly, así lo demuestra, más allá de la rivalidad habitual en

la calle.

Un desafío que también existió entre los varones, de alto voltaje por los nombres, aunque no tanto en la definición de la primera posición. Es que el bonaerense Luis Molina, cuarto puesto el año pasado y vencedor en 2011 y 2012, casi que no encontró oposición durante la mayor parte de los 21 km, separado a una buena distancia del marplatense Mariano Mastromarino y el keniata radicado en el país Ishmael Langat.

Esos atletas, sumados a los otros, que llegaron detrás de los nombrados, Leonardo Da Silva (Brasil), Diego Elizondo (San Juan), Julius Rono (Kenia, vive en Ar- gentina) y Gustavo Com- ba (Banfield), hablan a las claras de la riqueza atlética que se reunió ayer por la mañana en nuestra ciudad. Una cuestión que es para destacar, tanto co- mo las condiciones men- cionadas más arriba.

Porque la maratón se hace de miles de historias mínimas, y a la vez de grandeza humana.

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