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Miles de catalanes, a favor de la unidad con España

Hubo un generalizado rechazo en las calles de Barcelona a los planes separatistas del gobierno nacionalista del presidente Artur Mas.

Domingo 13 de Octubre de 2013

Decenas de miles de personas agitando una bandera de cien metros mitad española y mitad catalana manifestaron ayer en Barcelona en favor de la unidad de España, en respuesta a la inmensa cadena humana independentista del 11 de septiembre. En un ambiente festivo, los manifestantes, algunos de los cuales llevaban una camiseta celeste con la consigna "Somos 47 millones" de españoles, inundaron la Plaza Cataluña con los colores amarillo y rojo de las banderas españolas y catalanas. "Tenemos un solo corazón", proclamaban algunos carteles que mostraban un corazón, mitad bandera catalana y mitad española.

Había unos 30.000 manifestantes, según la alcaldía de Barcelona, y 160.000 de acuerdo con la organización "Somos Catalunya, Somos España", apoyada por el Partido Popular (PP, derecha, en el poder). "La mayoría silenciosa ha roto su silencio. La cadena humana independentista no es la única imagen de Cataluña", sostuvo la presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, que llevaba lentes con los colores catalanes. "Vivimos en un momento de crisis y hoy más que nunca nos tenemos que unir como un equipo, todos juntos saldremos de esta", dijeron los organizadores en un manifiesto que fue leído a la multitud por atletas españoles. Los organizadores querían responder a los independentistas que formaron simbólicamente el 11 de septiembre, en el Día de Cataluña, una gigantesca cadena humana de varios cientos de miles de personas del norte al sur de esta importante región del noreste de España.

Preocupación. Numerosos manifestantes señalaron su inquietud ante la radicalización y el independentismo, por temor a que una Cataluña independiente se fuera de la Unión Europea. "Yo soy española y catalana, las dos cosas. Llevo las dos cosas muchísimo. Lo único que pido a los políticos es que no sean ellos que nos desunan", declaró María Luisa Arrota, una jubilada de 67 años.

Desde hace un año, en Cataluña se registra un fuerte impulso independentista, exacerbado por la crisis económica. Y el presidente nacionalista de Cataluña, Artur Mas, está en conflicto declarado con el gobierno conservador de Mariano Rajoy desde que éste rechazó, en septiembre de 2012, un "pacto fiscal" que hubiera concedido mayor autonomía financiera a esta región que posee la quinta parte de la riqueza del país, pero que está muy endeudada.

Desde entonces, Artur Mas, que asumía posiciones moderadas, tomó un tono más duro, presionado por la izquierda independentista que se convirtió en la segunda fuerza del Parlamento Regional después de las elecciones de noviembre, y se comprometió a organizar un referéndum de autodeterminación en 2014. Madrid se opone enérgicamente a esto.

Al margen de este gran mitin, varios cientos de manifestantes de extrema derecha desfilaron, bajo fuerte vigilancia policial, en el centro de Barcelona. Se congregaron obedeciendo a la convocatoria de la organización "España en marcha", que agrupa a los pequeños partidos de La Falange, la Alianza Nacional y al Movimiento Católico Español. Numerosos policías fueron desplegados para evitar incidentes con una contramanifestación de grupos antifascistas que desfilaron sin incidentes.

Ausencia del rey. En tanto, el Príncipe de Asturias presidió ayer, junto con su esposa, la princesa Letizia, su primer desfile del Día de la Fiesta Nacional de España (Día de la Hispanidad), debido a la convalecencia del rey Juan Carlos. Unos 2.600 militares y guardias civiles participaron en el desfile por el centro de Madrid, el más corto y austero de la historia, aunque ya en los últimos dos años se redujo la duración del acto debido a los problemas de salud del soberano. Los príncipes estuvieron acompañados por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los ministros de su gabinete, excepto el de Economía, Luis de Guindos, los presidentes del Congreso y del Senado y de otras instituciones del Estado como el Tribunal Constitucional. También asistieron los presidentes de 10 de las 17 regiones, además de los de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y representantes de los partidos políticos.

El príncipe Felipe, vestido con el uniforme de teniente coronel del Ejército de Tierra, pasó revista a las tropas y saludó a las máximas autoridades. Hubo cambios en el protocolo al ser el heredero de la Corona y no el Rey como jefe de Estado quien presidió el desfile. No se escucharon las voces de "Viva España" que suelen oirse cuando las unidades del Ejército pasan por la tribuna, se redujeron a 19 el número de cañonazos (21 al Rey) y las banderas nacionales de las unidades que desfilaban no rendían honores a su paso ante la tribuna de autoridades.

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