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Milani denunció una campaña en su contra para perjudicar al gobierno nacional

Nombramiento polémico. El jefe del Ejército, a quien le atribuyen participar en supuestos delitos en la represión en los años 70, aseguró que tiene la conciencia tranquila.

Viernes 31 de Enero de 2014

El jefe del Ejército, teniente general César Milani, insistió ayer en que las acusaciones en su contra sobre su participación en supuestos delitos contra los derechos humanos durante la última dictadura se enmarcan "en una campaña" en su contra para golpear al gobierno nacional y aseguró que tiene la conciencia "tranquila".

"Es una campaña en mi contra y del gobierno; en contra de la presidenta (Cristina Fernández). Han utilizado cualquier artimaña, periodistas, políticos, legisladores...", afirmó el titular del Ejército.

Milani fue designado por Cristina a mediados de 2013 para encabezar el Ejército, pero las denuncias en su contra generaron una fuerte polémica que retrasó su nombramiento definitivo a cargo del Senado, que finalmente se concretó el 18 de diciembre pasado.

Pese a las numerosas objeciones de organizaciones de derechos humanos y que hicieron suyas varios partidos de la oposición el gobierno respaldó al militar.

Milani fue cuestionado por su presunta participación en década del 70, en pleno Proceso militar, en supuestos delitos de lesa humanidad cuando estuvo destinado en Tucumán y La Rioja. Además, pesa contra él una denuncia por presunto enriquecimiento ilícito, causa a cargo del juez federal Daniel Rafecas, luego de que el programa televisivo Periodismo Para Todos informara que el general, que cobra 15.000 pesos de sueldo, poseería un lujoso chalet en La Horqueta (San Isidro), así como coches de alta gama y otros bienes, entre ellas cuatro propiedades en Cosquín.

"Yo me he presentado en la Justicia y estoy en cada uno de los Tribunales Federales ofreciendo toda prueba de caso, y cuando termine todo voy a hablar con cada uno de los que me requieran para explicar exactamente y especialmente cada una de las circunstancias", manifestó ayer Milani, y advirtió: "Me voy a ajustar como cualquier argentino a la Justicia".

Consultado sobre si las denuncias en su contra se realizan en el marco de una campaña de la oposición, Milani respondió: "Por supuesto. Es una campaña contra el gobierno, contra la presidenta, y han utilizado cualquier artimaña, y no solamente periodistas, sino también políticos y legisladores".

Ante las acusaciones de estar involucrado en actos relacionados a delitos de lesa humanidad, subrayó que tiene "absolutamente (la conciencia) tranquila, y en cada uno de los actos de mi vida", y recalcó que tiene "una trayectoria profesional" de la que está "orgulloso".

El 5 de diciembre pasado, en un inusual reportaje que le hizo la presidenta de la Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, Milani dijo que "jamás" torturó ni mató, y vinculó las acusaciones en su contra a quienes buscan "exclusivamente perjudicar" a la presidenta.

Sin embargo, exceptuando a la asociación que conduce Bonafini y a Abuelas de Plaza de Mayo, que lidera Estela de Carlotto), varias agrupaciones defensoras de derechos humanos cuestionaron la designación de Milani.

En particular, el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), que preside el periodista Horacio Verbitsky, impugnó el pliego de ascenso de Milani debido a la denuncia del ex preso político Ramón Olivera, quien acusa al militar de apremios ilegales durante la última dictadura.

La organización también apuntó la sospecha de que el jefe del Ejército podría haber participado en la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, que era su ayudante en aquel entonces.

También cuestionaron la designación de Milani la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que encabeza Nora Cortiñas, y el premio Nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel.

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