Jueves 12 de Marzo de 2009
Quiero agradecer a la persona que el pasado 25 de febrero, en horas del mediodía, en inmediaciones de Oroño y Cochabamba, tuvo para con mi madre —de 87 años— la ya casi extinguida actitud de, al percibir que estaba extraviada, acercarse a ella en forma educada (tal su propio relato posterior), infundiéndole la confianza necesaria para indagarle cuál era su domicilio y en su automóvil retornarla inmediatamente. Actitudes tan simples y trascendentes como éstas y otras de su estilo son las que los seres humanos deberíamos poner en práctica con mayor frecuencia, pues las mismas regocijan no sólo el alma, sino también el espíritu de quienes las practican. Señor desconocido, lamento profundamente no saber quién es usted (en el momento en que usted se hizo presente en nuestra casa llevando a Susana, yo me encontraba en la seccional correspondiente efectuando la pertinente denuncia), pero desde lo más profundo de mi corazón agradezco nuevamente su comportamiento hacia ella, y deseo para usted y sus seres queridos lo mejor.
Silvia Cavalletto, DNI 14.729.021