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Miguel Russo después del clásico: “Nadie tiene la verdad de cómo jugar”

"Con Newell's no jugamos siempre de la misma forma", dijo el DT canalla. "Estamos en el buen camino pero falta", aseveró el conductor auriazul tras entrar en la historia ante Newell's.

Martes 21 de Octubre de 2014

    —Central le juega siempre igual a Newell’s y gana siempre...
  —No. Cada uno tiene su forma de jugar y todas son respetables. Entiendo que en el fútbol no hay una sola manera de jugar. El tema pasa por saber aprovechar las virtudes propias y las debilidades ajenas.
  —Pero tu idea siempre fue obligar a que la pelota les quede a determinados jugadores de Newell’s.
  —En realidad le jugamos de una manera cuando volvimos a primera (4-3-3) y luego otra de visitante (4-4-2). Si mirás cómo fue el desarrollo táctico se verá que no hay una sola definición justa de cómo se juega. Depende de los hombres y los momentos, porque tenés niveles y desniveles de los jugadores como algo natural en el transcurso del tiempo.
  —La frase más escuchada es que con vos Central sabe cómo jugar los clásicos, saca coraje y pone todo.
  —Este equipo siempre tuvo temple, siempre tuvo fuerza mental. Este grupo tiene una fuerte autocrítica y siempre trabajamos en pos de mejorar y corregir cosas. Inclusive estoy enojado desde lo fútbolístico que no tengamos regularidad. Pero sé que nos podemos levantar y eso es un mérito.
  —¿Cuándo pensaste que el partido ante Newell’s estaba resuelto?
  — No pensé en eso. Me costó la salida de Niell para acomodar a Valencia. Ellos habían hecho dos cambios ofensivos y entendí que era el momento de Barrientos, y desde ahí pasamos a tener mayor dominio territorial a través de la pelota.
  —¿Qué le pasa a Central que muestra buenos niveles de desarrollo como en el clásico y en otros aparece como confundido?
  —Sabemos que por ahí cometemos errores individuales y groseros como por ejemplo ante Tigre.
  —¿El único recurso es el pelotazo?
  —No es el único. El fútbol tiene un montón de variantes y nadie tiene la verdad. Por ejemplo, el segundo gol en el clásico viene de un saque de banda y cae en el área rival. Y estaba atento Nery porque tenía que estarlo. Sin embargo nadie dice que los goles valen lo mismo aunque no hagas 20 toques. Y en el primero llegó por una acción elaborada. La belleza de este juego está en la simpleza y en la inteligencia. Este es un juego muy inteligente. Pero nadie tiene la verdad, ni la autoría para decir que se deba jugar de una manera. Cada DT debe apelar a las utilidades que tenga a su alcance.
  —¿Por ejemplo?
  —Y, por ejemplo utilizo a Abreu en función de lo que pretendo de él en relación a su importancia para lo que le dé redito al equipo.
  —A Encina lo ponés porque sabe que un clásico se juega con alma y vida hasta el último minuto.
  —Este un clásico que no lo inventé yo, es así y viene así desde hace años. Uno se tiene que acomodar a este tipo de encuentros y por eso es lindo después cuando ves a la gente con mucha felicidad. Muchos chicos saben lo que es porque vienen de abajo, simplemente eso.
  —¿Cuánto le falta a este Central que ser lo que querés que sea?
  —Que maduren más los chicos y algunos jóvenes. Hay que buscar que rindan y seguir buscando que lo que traigamos de afuera nos rindan, y ahí estamos. Pero no estamos tan lejos.
  —Estás acostumbrado a que te eleven cada vez más la vara y el club hace 27 años que no gana un torneo local. ¿Es ese el objetivo?
  —En este club hay todavía muchísimas cosas por hacer. Hay que seguir creciendo estructuralmente. No te podés quedar con lo que tenés.Cuando vine fue para ascender. Luego consolidar el equipo en primera. Ahora estamos por el buen camino y vamos por más, pero las cosas no se consiguen de la noche a la mañana. Por supuesto que uno quiere ganar la Copa Argentina, la ganó Boca, Falcioni tiene en su curriculum ganador de la Copa Argentina. Pero pienso en Belgrano. Desde lo futbolístico no puedo pensar más allá del próximo partido. El fútbol argentino es un desafío permanente y hay que tener capacidad para saber sobrellevarlo. Por supuesto que uno anhela logros superadores, porque así es este club. Si ganás la Copa Argentina al día siguiente te dicen ahora vamos por la Libertadores, pero hay que trabajar día a día. Muchos ya no se acuerdan de lo que sucedió en los últimos años, no sólo del descenso sino de esos años previos a las tres temporadas en el descenso. Construir es muy difícil y destruir muy fácil. Construir lleva años, destruir sólo es cuestión de meses.
  —¿Te preocupa la exigencia de campeonatos?
  —Si me asustaran o preocuparan los desafíos no hubiera sido técnico. Y los hinchas de Central me conocen lo suficiente. Las metas me ocupan. Soy un hombre de fútbol, como jugador y entrenador. Y por eso estoy aquí. Sintiendo el hoy, pero pensando el mañana.

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