Miércoles 11 de Noviembre de 2015
En cuenta regresiva, Miguel Lifschitz ya puso el motor en marcha y ayer se juntó con más de 20 empresas radicadas en la Argentina y de origen estadounidense, justamente agrupadas por la Cámara de Comercio de ese país. El objetivo, el de siempre, el permanente: conseguir que los grandes jugadores empresarios amplíen su participación en la provincia. Y aumentar las exportaciones.
Además del gobernador electo de Santa Fe, también pasaron ayer por el Palacio Duhau (hotel Park Hyatt de Buenos Aires), convocados por los estadounidenses, la gobernadora electa por la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, diputadas de su partido como Laura Alonso (a quien se la vio muy animada charlando en el lobby del hotel, en fluido inglés, con funcionarios de la Embajada) y Patricia Bullrich.
Por lo demás, Lifschitz no fue el único santafesino ayer en el hotel de Recoleta, también pasó un rato Omar Perotti, senador electo por el Frente para la Victoria (FpV). Perotti mantiene una relación con los norteamericanos desde hace años: participó activamente, durante el gobierno de Jorge Obeid, de los ajustes técnicos para el desembarco de General Motors.
La rosca política empresarial es siempre promovida por los empresarios de Estados Unidos y respaldada explícitamente por su Embajada. Cuando llegan las nuevas autoridades (como el caso de Miguel Lifschitz), se imponen las presentaciones formales, los gestos de buena voluntad y, por supuesto, la búsqueda de oportunidades. “Los norteamericanos miran, estudian, evalúan, analizan, luego negocian las mejores condiciones con las autoridades políticas y recién luego deciden una inversión”, explicó a La Capital un avezado negociador argentino, con muchos años de pisar las mullidas alfombras de los hoteles cinco estrellas, donde suceden estos encuentros.
El gobernador electo fue recibido, entre otros, por Jodi Bond, vicepresidente para las Américas de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos; les explicó sobre el perfil productivo de la provincia, el liderazgo de la industria oleaginosa, la estructura de tenencia de la tierra —“no somos una provincia con grandes terratenientes, mayoritariamente prevalecen los pequeños y medianos productores”—, y sobre la decisión de crear una agencia gubernamental específica para promover, empresa por empresa, el impulso a las exportaciones con valor agregado.
Miguel González, ministro de Salud
El último eslabón del gabinete que acompañará a Miguel Lifschitz a partir del 10 de diciembre será anunciado esta mañana en Reconquista. Se trata de Miguel González, quien finalmente será el ministro de Salud, lo que pone fin a las versiones sobre quién ocuparía ese cargo. González es actualmente el secretario de Salud del área, un cargo clave en la cartera sanitaria, es bioquímico y realizó un máster en Gestión y Sistemas de Salud en la Universidad Nacional de Rosario.