Martes 19 de Mayo de 2009
Nuestra sociedad esta "tinellizada" dicen algunos uruguayos que conozco. Confieso que me río, pero siento una pena y una vergüenza que me cuesta admitir en público, si es que estamos tan banales. Hoy la gente les presta mas atención a muchos de los políticos argentinos que aparecen ridiculizados en la televisión, que cuando aparecen en los programas periodísticos que tratan sobre la política seriamente. "Los argentinos son un misterio —dice de nosotros el filósofo español Julián Marías—, van de un extremo al otro con sus opiniones y acciones"…. Y algo de todo esto tenemos, para que se hable con tanto sarcasmo sobre nosotros. Dice Marcos Aguinis, un lúcido médico y escritor argentino: "Estamos ante un presente incierto y un futuro muy difícil", sin vueltas. Exagero: el futuro de Argentina será muy, muy duro. Tal vez mucho más de lo que suponemos. Sigue Aguinis: "Es que los argentinos perdimos los tres pilares de oro para el desarrollo de una Nación: la cultura del trabajo, la cultura del esfuerzo y la cultura de la decencia. Cambiamos a esas tres reglas de oro por otras: la mendicidad, el facilismo y la corrupción. Estamos inmersos en una tremenda confusión Ideológica"… Aquella confusión que menciona Aguinis nos hace creer que las estupideces que repiten la mayoría de los medios en boca de nuestros dirigentes se convierten en un decálogo de la verdad. Ya no interesa debatir las ideas, de tan superficiales que nos volvimos la mayoría de los argentinos en los últimos años. Pero tenemos el deber ineludible de pensar y luchar por un futuro favorable para el país. Para ello hay que tratar de escuchar a los dirigentes inteligentes que propongan políticas serias. Se puede consensuar una salida para crecer y tiene que ver con lograr más calidad institucional en el país. Para ello hay que consensuar. Tenemos que lograr una democracia parlamentaria que neutralice los designios erráticos del Ejecutivo de turno y que privilegie la educación, la salud y la seguridad. Casi nada. Para lograr calidad institucional hacen falta dirigentes con un temple diferente. Quienes logren esto sabrán que son obras que no se ven, no captan fáciles. Pero aquellos que lleven a cabo esta ímproba tarea podrán señalar el camino del crecimiento. Y con él, sentar raíces firmes para reconstruir aquellos pilares de oro que nos hicieron serios como país: mucho esfuerzo; mucho trabajo y la cultura de la decencia como artífices del engrandecimiento de una Nación.
Gustavo Farroni (Clason)