Miércoles 29 de Agosto de 2012
Las buenas noticias pierden su impacto en manos de la discriminación, el principal flagelo de nuestros tiempos. Roberto Durán, un rosarino de 50 años que recibió el diagnóstico de sida en el año 2000 puede hablar de ello. Presidente de la Red Argentina de Personas Viviendo con VIH Sida comentó ayer que se comprobó que "el 80 por ciento de los pacientes no accede a un trabajo formal".
Durán, que recorre el país asistiendo a jóvenes y adultos que conviven con el virus afirmó que "la gente sigue teniendo miedo y por eso manifiesta su rechazo" a la vez que denunció que "incluso algunos médicos se niegan a atender u operar a quienes tienen sida".
Padre de tres hijos y abuelo de cuatro niños, Durán se enteró que tenía VIH en el 2000. "Había perdido 26 kilos, estaba muy mal pero me negaba a hacerme el test. Creía que tenía cáncer, pero no soportaba la idea del sida; tanto que una vez que me dijeron que era positivo me recluí durante un año", relató ayer en un taller de la Fundación Huésped.
Fue en un asado frente a todos sus ex compañeros de la escuela y amigos cuando se animó a hablar de su situación. Tras vencer el temor inició una vida ligada a la militancia y la defensa de los derechos de personas con VIH Sida. "Todos sufrimos de alguna manera el estigma, pero los adultos de más de 50 años son los que peor la pasamos, la mayoría dejó de buscar trabajo hace tiempo porque cuando lo buscan son rechazados".
"Si a un compañero de laburo lo echan por ser VIH positivo, entonces el resto, consciente o inconscientemente se niega la posibilidad de descubrir si tiene el virus para no tener que pasar por lo mismo", comentó Durán.