Microchip y sentido común
Bien dicen que el sentido común es el "menos común de los sentidos". Nuestro Concejo Municipal está a punto de aprobar una ordenanza que intenta evitar las frecuentes muertes y lesiones gravísimas ocasionadas por las denominadas "razas peligrosas", que lo son, ya que no puede negarse la experiencia: sólo ese tipo de perros son capaces de asesinar niños y aún adultos.

Viernes 06 de Noviembre de 2009

Bien dicen que el sentido común es el "menos común de los sentidos". Nuestro Concejo Municipal está a punto de aprobar una ordenanza que intenta evitar las frecuentes muertes y lesiones gravísimas ocasionadas por las denominadas "razas peligrosas", que lo son, ya que no puede negarse la experiencia: sólo ese tipo de perros son capaces de asesinar niños y aún adultos. Siento disentir en esto con veterinarios famosos. Me parece que una moda (la tenencia de perros agresivos) unida a los intereses económicos de quienes los venden, curan, etcétera, no justifica que sigamos permitiendo que en una ciudad habiten estos animales; así como, por su peligrosidad, no se permite tener un león o un tigre en un domicilio particular. Pero supera mi capacidad de asombro el "remedio" propuesto por nuestros concejales. Me pregunto: 1º) ¿para qué sirve el microchip? Si un perro mata a alguien, una vez ubicado el animal, ¿esto resucita al muerto? ¿Irá el perro a la cárcel o será internado en un instituto veterinario? 2º) ¿Quién controlará a los miles de perros –en continua reproducción– que habitan en la ciudad? ¿Tiene el Imusa capacidad para esta tarea? En un país donde ni siquiera se controla a quienes salen de una prisión con salidas temporarias, es, a todas luces, evidente que nadie controlará a los perros. En definitiva, a la evidente inutilidad de la norma, se suma la imposibilidad de su aplicación.

Graciela Brunet, LC 6.434.295