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Michelle Bachelet arrasó en las urnas y vuelve a la presidencia de Chile

Fuerte abstención: de los 13,5 millones de chilenos con derecho a voto, sólo lo hicieron 5,2, un 40 por ciento. Superó por más de 20 puntos porcentuales a la oficialista Evelyn Matthei. Piñera llamó por teléfono a la ganadora para felicitarla.

Lunes 16 de Diciembre de 2013

La socialista Michelle Bachelet arrasó ayer en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile, y regresará al poder con una ambiciosa agenda de reformas sociales para acortar la brecha entre ricos y pobres en el mayor exportador de cobre del mundo. Bachelet, que gobernó Chile entre 2006 y 2010, venció con un 62,15 por ciento de los votos con el 100 por ciento de los sufragios válidos escrutados, el mayor porcentaje logrado por un candidato desde el retorno a la democracia en 1990. "Estoy contenta con el resultado y con la victoria y voy a ser la presidenta de todos los chilenos y chilenas", dijo la médica de 62 años en una conversación telefónica con el saliente presidente conservador, Sebastián Piñera, transmitida en directo por la televisión estatal. Piñera llamó anoche telefónicamente a la líder opositora para felicitarla por su triunfo. "Tómese un descanso", aconsejó además Piñera a Bachelet. "Quiero desearle todo la suerte", agregó el mandatario chileno a su ex amiga y vecina en el turístico lago Caburgua, al sur de Chile. Bachelet lo invitó a desayunar hoy en su casa.

Su triunfo fue tan rotundo que su rival derechista Evelyn Matthei reconoció su derrota cuando aún no se computaban ni la mitad de los votos. Matthei obtuvo un 37,84 por ciento en una votación con un fuerte nivel de ausentismo, dijo el Servicio Electoral. Fue la peor elección de la derecha en unas dos décadas.

 

Sin mayoría en el Congreso. Los seguidores de Bachelet agitaban anoche banderas y hacían sonar las bocinas de sus coches afuera del palacio presidencial de La Moneda. Pero pese al fuerte respaldo del electorado, Bachelet no tendrá en el Congreso la sólida mayoría necesaria para llevar adelante algunos de los cambios prometidos y tendrá que demostrar cintura para tejer alianzas con la oposición. Su victoria no representa un giro radical hacia la izquierda ni tampoco un cambio en el rumbo de la sexta mayor economía de América latina. Su coalición, que abarca desde comunistas hasta demócrata cristianos, gobernó Chile durante 20 años tras el final de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. Bachelet, que asumirá la presidencia el 11 de marzo próximo, es la primera mandataria en gobernar por segunda vez en Chile desde el fin de la dictadura. En la región, se sumará a otras mujeres líderes como la presidenta brasileña Dilma Rousseff y la argentina Cristina Fernández.

Marcado ausentismo. La fuerte abstención electoral no pareció en tanto haber sido un obstáculo para la líder socialista, a pesar de que le jugó una mala pasada en la vuelta inicial el mes pasado de las primeras elecciones con voto voluntario. Entonces la socialista había obtenido un 46,7 por ciento y Matthei un 25,03 por ciento. De los 13, 5 millones de ciudadanos con derecho a voto, sólo votaron 5,2, un 40 por ciento. De hecho, durante todo el día en los colegios electorales se repitieron las escenas de vocales aburridos, salas vacías y de aplausos espontáneos a quienes sí se animaron a ejercer su derecho al voto. Muchos analistas estimaron que parte de la apatía electoral se dio porque la victoria de Bachelet estaba cantada.

En estos comicios, la líder de centroizquierda logró capitalizar el descontento con las políticas sociales del presidente Piñera, un multimillonario conservador. La presidenta electa ha prometido revolucionar la educación pública en esta nación de 16,6 millones de habitantes, una mejora que financiará aumentando los impuestos a las empresas.

"Me parece excelente, porque este (el triunfo) es un pequeño paso en los cambios que se van a venir en Chile. No sé si pueda hacerlo todo, porque es demasiado, pero va a hacer gran parte de eso", dijo Beatriz Jorquera, una estudiante que festejaba en el centro de capital con una bandera chilena en su mano.

Honrar compromisos. Durante su campaña, Bachelet se comprometió a lanzar un paquete de 50 medidas en sus primeros 100 días de gobierno, con un marcado enfoque en mejorar la educación pública. Soltera y madre de tres hijos, prometió una reforma fiscal para recaudar 8.200 millones de dólares adicionales con un alza de los impuestos corporativos y el fin de beneficios a empresas. Parte del dinero será usado también para mejorar la salud pública y las pensiones.

Su propuesta es aplaudida por muchos chilenos, que dicen no sentirse beneficiados por las riquezas minerales del país. Y tampoco encontró resistencia entre los empresarios que deberán abrir la billetera. "No existe preocupación respecto a la inversión privada en relación de quién será el nuevo presidente del país", dijo ayer el millonario Andrónico Luksic.

Pero su tarea no será fácil. A pesar de que la victoria de Bachelet en puntos porcentuales fue un récord, en términos absolutos menos ciudadanos chilenos la votaron para esta segunda vuelta electoral que en 2005, en parte porque ahora el voto no es obligatorio.

Aunque tiene suficiente apoyo para subir los impuestos y mejorar la educación, difícilmente conseguirá los votos que necesita en el Congreso para reformar la Constitución heredada de la dictadura. Bachelet quiere cambiar las reglas del sistema electoral que limita la construcción de mayorías parlamentarias para gobernar. "Las expectativas están muy altas y Bachelet va a tener que hacerse cargo muy rápido de bajar esas expectativas", advirtió Patricio Navia, analista político y profesor de la Universidad de Nueva York.

Comunistas aún no deciden. Mientras, el Partido Comunista, integrante de la coalición que llevó por segunda vez a la presidencia a Bachelet, decidirá en los próximo días si formará parte del gobierno de centroizquierda. "Tomaremos una decisión el 21 de diciembre", dijo anoche Guillermo Teiller, presidente de los comunistas chilenos, luego del categórico triunfo.

Los comunistas, que lograron doblar su representación parlamentaria, de tres a seis diputados, en los comicios del 17 de noviembre pasado, forman parte de la Nueva Mayoría, la coalición que llevó a su segundo mandato a Michelle Bachelet. Además de los comunistas, la agrupación la integran también demócratas cristianos, socialistas, socialdemócratas e independientes de izquierda, entre otros.

“Otro Pinochet”

El multimillonario chileno-alemán Sven von Appen dijo ayer que si Bachelet hace un mal gobierno, los empresarios deberán buscar a otro Augusto Pinochet, en alusión al dictador que gobernó entre 1973 y 1990. “Bachelet no hizo mucho en su gobierno comparado con los que estuvieron antes que ella, especialmente Pinochet. Si pasa eso, buscamos otro Pinochet”, dijo.

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