Jueves 25 de Octubre de 2012
Uno de estos lluviosos días compré en la calle un paraguas para protegerme del agua que caía a raudales. El artefacto respondió a la apertura y sirvió para no mojarme tanto pero cuando intenté cerrarlo no hubo forma. Estando aún en la zona donde lo había comprado regresé al lugar para reclamar. El paraguero, suelto de cuerpo y sonriente me dijo: "¿Sabe, don? Estos paraguas chinos se usan una vez y suficiente. Son descartables como el amor actual". Ante semejante frase, yo que iba preparado para recriminar recibí a cambio una concepción filosófica casera que francamente me impactó. ¿La falta de amor puede transformarnos en seres descartables? Puede ser que no le estemos dando suficiente tiempo a ninguna clase de amor para que madure, como tampoco les permitimos expansionarse a nuestros sentimientos o impedimos que los sólidos valores familiares nos vuelvan a reunir como solían hacerlo. Estamos ignorando la belleza natural que nos rodea, no nos asombran los cambios que se producen en los hábitos de vida a nuestro alrededor; no procuramos ya que los niños piensen o elaboren algo manualmente o escriban manuscritos. Aunque suene extraño esto es también falta de amor. Todo gira cada vez más rápido y nos supera. Predomina el "touch and go" por sobre los valores serios y permanentes. Lo dijo el paragüero: una sola vez y se descarta. Luchemos con todos nuestros medios para que él no tenga razón porque la vida así vivida no merece llamarse vida.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531