Martes 07 de Diciembre de 2010
El sábado 4 de diciembre debí viajar en ómnibus. Hacía un tiempo largo que no iba a la Terminal, quedé horrorizada por el estado de suciedad y abandono que padece. Si bien están haciendo obras de remodelación, nada justifica la mugre que hay y que delata que hace muchos días que ni siquiera se hace un barrido. La cantidad de gente que frecuenta y la poca educación de la misma hace que se acumulen grandes cantidades de colillas de cigarrillo, papeles, botellas, por doquier. Otro tema es la plaza Pringles, corazón del Paseo del Siglo y pulmón del microcentro: no se ve una plantita de flores, el césped no existe y a la tardecita se da cita gente nada recomendable. Agreguemos a esto el estado de las veredas y las calles en general. ¿Alguien puede caminar aunque sea una cuadra sin pozos, baldosas, desniveles, suciedades? Por otro lado los pozos de las calles nos hacen sentir en una coctelera, al punto que algunos colectivos debieron modificar su recorrido por la imposibilidad de circular. Creo que los rosarinos nos estamos acostumbrando a este paisaje y nos resignamos a padecerlo, pero debemos tener memoria y a la hora de votar pensar qué ciudad es la que queremos. ¿Es demasiado disparatado pensar en "ocupar" a los que cobran el Plan Trabajar y otros beneficios que sostenemos con nuestros esfuerzos? ¿Volver al placero como había hace muchos años no sería parte de la solución? Emplearlos en la limpieza de la Terminal de Omnibus ¿no sería darles un trabajo digno y no que estén nada más que esperando que llegue el sueldo sin hacer nada?
DNI. 4.471.204