Miércoles 15 de Octubre de 2014
Los días 3 y 4 de octubre tuve la oportunidad de participar en las 9ª Jornadas de Historiadores y Cronistas Barriales, en el Centro Cultural Cine Lumiere. Se desarrollaron muy interesantes ponencias. La mía fue la que lleva el título “Mi barrio: la ex estación Rosario Central”. Llegué a ese barrio en los años 40 desde mi Monte Buey cordobés natal, siendo un niño hijo de chacareros acostumbrado a las tareas propias de un boyerito de campo. Mi padre compró el hotel “La Viña Piamontesa”, que estaba en la calle Jujuy 1341. Los chicos hacíamos todas las tareas de lavacopas, lavaplatos, mozo, limpieza, entre otras, mientras estudiábamos los distintos ciclos escolares. Y yo tuve la suerte de poder completar la carrera universitaria de ciencias económicas. Entonces la estación Rosario Central pertenecía al Ferrocarril Central Argentino. Llegaban y salían 90 trenes diarios desde y hacia los más diversos puntos del país. Era una romería de gente que llenaba las calles circundantes, empleados, estudiantes, comisionistas, gente del campo que venía a los sanatorios. La estación estaba rodeada de hoteles que alojaban a los pasajeros. La distinguía la clásica torre del reloj, espacio que ahora se recicló para el funcionamiento del Distrito Municipal Centro “Antonio Berni”. Por la calle Entre Ríos al 100 donde funciona el Colegio Nacional Nº 2, originalmente fue el Colegio Comercial Anglo Argentino que fundó Isaac Newell’s, donde después su hijo Claudio Newell’s fundara el Club Atlético Newell’s Old Boys, el 03/11/1903. También sobre calle Entre Ríos, de Jujuy al río, había una planta de silos elevadores de granos donde se cargaban a los barcos de ultramar, y dos plantas envasadoras de vino. En la calle Paraguay 50 se levantó el original Sanatorio Británico, y al frente las casas de sus fundadores. Los clubes del barrio eran el Club Policial en la calle Entre Ríos al 200 con salida y canchas deportivas por la calle Mitre, junto con los Centros Navarro y Vasco, y la Asociación Cristiana de Jóvenes, que todavía hoy está situada en la calle Catamarca. Las escuelas y colegios del barrio eran la primaria “Roque Sáenz Peña” en la calle Tucumán al 1200, el Colegio Inglés enfrente, el Colegio Salesiano San José, con su escuela de artesanos donde se enseñaban todos los oficios, con la iglesia y parroquia de María Auxiliadora. Otro era el Colegio de la Santa Unión de los Sagrados Corazones en la calle Entre Ríos al 750, internado de monjas, donde ahora funciona la Facultad de Humanidades y Arte. Por la calle Corrientes estaban todas las casas de repuestos y comercios que surtían a los comisionistas. En Corrientes y Catamarca la clásica Bicicletería Dominicis, en cuyos departamentos superiores vivió Roberto Fontanarrosa. Otro detalle de la estación era el túnel ferroviario contiguo, que va desde Corrientes hasta Sarmiento, y que se usaba para llevar y sacar los vagones del puerto; ahora se hizo carretero. En nuestra época de muchachos, para recibirse de varón había que cruzarlo de a pie, toda una aventura. Otro punto de encuentro era el Mercado Norte, en la calle Mitre y Tucumán con todos los puestos de productos, después demolido. Esto es, en apretada síntesis, la historia de mi barrio, ahora totalmente cambiado por el progreso.
Antonio Mogetta / LE 6.005.840