Sábado 23 de Agosto de 2014
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, puso en marcha la esperada gendarmería nacional, una nueva división de 5.000 policías que tendrá como misión impedir que el crimen organizado altere la vida productiva del país.
La gendarmería fue la mayor propuesta de Peña Nieto en materia de seguridad antes de ganar las elecciones de 2012, pero sus características finales están lejos de lo que fue la idea original. La propuesta inicial de Peña Nieto era crear una institución policial-militar de unos 40.000 hombres bajo mando civil para protección de carreteras, aeropuertos y fronteras, entre otras funciones. La idea era sustituir al ejército y la marina en la lucha del narco. Pero los nuevos gendarmes serán la séptima división de la Policía Federal. Su misión es "salvarguardar los ciclos productivos en las ciudades y Estados que así lo requieran" y contribuir a desarticular a los grupos criminales que "minan la actividad económica" con delitos como robo, extorsión y secuestro, explicó Peña Nieto. El comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, afirmó que, además de proteger a las personas y sus bienes, "brindará protección a su entorno socioeconómico".
Según el gobierno, el cambio de perfil de la gendarmería frente al proyecto inicial de Peña Nieto se debió, entre otras razones, a que otras instancias ya desempeñaban las funciones que se le querían dar. La gendarmería será itinerante y acudirá a las zonas del país donde la presencia del crimen organizado altere el trabajo agrícola, minero, pesquero, ganadero, la actividad turística o la industria. Para la creación y capacitación de la gendarmería, México contó con asesoramiento de Colombia, Francia, España y Estados Unidos y con la participación del ejército y la marina locales.
Críticas.Algunas organizaciones han cuestionado la falta de claridad gubernamental sobre cómo funcionará en la práctica y cuál será presupuesto, así como su "perfil castrense", ya que los gendarmes han recibido también cierta capacitación militar. Según un análisis de la agencia de noticias DPA, la gendarmería resultó "una versión diluida del gran proyecto de seguridad" de Peña Nieto, "que parecía destinado a ser un parteaguas contra los cárteles" del narco. El gobierno decidió capacitar a 5.000 gendarmes de nuevo ingreso, todos civiles y con "12 por ciento de formación militar", que se convertirán en la séptima división de la Policía Federal, dependiente del Ministerio del Interior.
El comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, dijo que la nueva gendarmería permitirá aumentar la capacidad operativa policial y orientará sus tareas a la seguridad ciudadana. Sin embargo, no será una "policía de proximidad", ni tampoco una policía que sustituya a los militares para que vuelvan a los cuarteles, como reclaman los grupos de derechos humanos. Tampoco será una "policía para cuestiones económicas" o para protección de empresas, aunque sí cuidará los "ciclos productivos" del campo, la industria, el turismo y la minería y combatirá los efectos del crimen organizado en la vida económica y social de las comunidades.