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Messi es el nuevo rey de España

El 1º de mayo de 2005 y con la 30 en la espala, Messi festeja con su amigo Ronaldinho su primer gol en Barsa y en la Liga ante Albacete. El brasileño lo había asistido. Tenía apenas 17 años.

Domingo 23 de Noviembre de 2014

Era cuestión de esperar. El récord estaba al caer como fruta madura. Y se dio finalmenter ayer, en la goleada de Barcelona ante Sevilla por 5 a 1. Con un nuevo hat-trick, en un Nou Camp que se engalanó para homenajearlo, Lionel Messi quebró una de las últimas marcas que le faltaban: la de convertirse en el máximo goleador de la liga española de toda su historia. Llevaba cuatro partidos de sequía. Incluso, sus fans se regodeaban con la ilusión de que entrara en la historia en el Santiago Bernabeu en el clásico con Real Madrid. Pero no fue así y al cabo poco importó. Sesenta años después de que Telmo Zarra asentara su hito, un rosarino surgido en el club Grandoli y que maravillara a todos en las inferiores de Newell’s, volvió a dar la vuelta al mundo por un logro personal, de estatura planetaria. Claro, sí es de otro planeta.

Justo cuando en España se había instalado la polémica sobre lo que quiso decir Messi en torno a su continuidad en Barcelona, en una nota al matutino deportivo Olé, el rosarino cambió el eje. Y eso que algunos medios de allá, como Marca, que es de Madrid, no se pusieron colorados para afirmar que con los tres goles de ayer a Sevilla en realidad llegó a 252 goles, los mismos que según el Bilbao hizo Zarra en toda su historia con esa camiseta. Pero para el resto del mundo, el gran Telmo convirtió 251 y con el 1º, 4º y 5º del 5 a 1, Lionel alcanzó los 253.

Pero eso es el chiquitaje, lo menos importante. Parece obvio que Messi no se quedará tampoco en la marca que consiguió ayer y que la extenderá de manera que resulte inalcanzable.

Ayer hizo todo lo debido. Abrió la cuenta con un soberbio tiro libre e igualó así a Zarra. Y cuando el resultado estaba asegurado, en una contra con Neymar pasó a la historia, curiosamente marcando con su pierna menos hábil, la derecha. Ese fue el momento de máxima emoción en un Camp Nou repleto que se puso de pie, mientras las pantallas gigantes no dejaban de remarcar su récord. El clímax llegó cuando sus propios compañeros lo lanzaron al aire, acción que se repitió al final del partido, y cuando el propio Messi se puso el pulgar en la boca y le dedicó la nueva conquista a su hijo Thiago.

La obra del tercer gol, en la que también tocó con su amigo Neymar, fue la joyita y el prólogo para un video que la dirigencia de Barcelona había preparado para el momento, que repasó sus goles mientras dirigentes y compañeros le dedicaban su admiración. Fue un momento muy emotivo para Messi, que al salir hacia el vestuario lo hizo en medio de la fila que formaron a ambos lados los jugadores del plantel, un pasillo hacia la intimidad de un momento glorioso como pocos.

En 10 años, Messi consiguió lo que a Zarra le costó 15. Ya alcanzó a Raúl como máximo artillero en Champions League y promete superarlo en breve. Pero esa marca puede ser alcanzada hasta por su archirrival Cristiano Ronaldo. La de ayer, seguramente no. A menos que surja algún otro extraplanetario. Como él.

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