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Merkel asumió su tercer gobierno de Alemania con histórico respaldo

Obtuvo el apoyo de 462 de los 621 diputados que votaron en el Parlamento. Motorizará importantes reivindicaciones.

Miércoles 18 de Diciembre de 2013

Tres meses después de las elecciones generales en Alemania, Angela Merkel asumió ayer con un respaldo histórico su tercer gobierno, esta vez al mando de una "gran coalición" formada por sus conservadores y los opositores socialdemócratas como la que dirigió en su primer mandato entre 2005 y 2009.

La líder democristiana, de 59 años, obtuvo el apoyo de 462 de los 621 diputados que participaron en la votación en el Parlamento, un 74,4 por ciento. Ningún otro canciller desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1949 había recibido tantos votos ni un porcentaje tan abultado.

Sin embargo, hubo 150 votos en contra y nueve abstenciones, con lo cual por lo menos 23 legisladores de los partidos de gobierno se pronunciaron en contra de la canciller.

Las Uniones Demócrata y Socialcristiana de Merkel quedaron a cinco escaños de la mayoría absoluta en las elecciones generales del 22 de septiembre y se vieron obligadas a buscar nuevamente de aliado al Partido Socialdemócrata después de que quedara fuera del Parlamento el anterior socio de coalición, el Partido Liberal.

Tras cinco semanas de negociaciones, las dos agrupaciones rivales llegaron a un acuerdo que recoge importantes reivindicaciones socialdemócratas como el salario mínimo, excepciones al retraso de la edad jubilatoria y más facilidades para la doble nacionalidad de hijos de extranjeros.

El acuerdo fue sometido por primera vez en la historia al voto de las bases del SPD, que lo validaron por una amplia mayoría dejando atrás el trauma del peor resultado electoral que encajaron después de la primera alianza con Merkel, en los comicios de 2009.

Tras la elección, Merkel recibió el acta de nombramiento de manos del presidente alemán, Joachim Gauck, y prestó juramento en la sede del Parlamento, el Reichstag. Vestida con chaqueta y pantalón negros y luciendo un collar de ámbar, la hija de un pastor protestante de Alemania oriental invocó a Dios en su juramento.

Igual que ocurrió en las dos ocasiones anteriores, el marido de Merkel, el químico Joachim Sauer, no estuvo presente en la ceremonia de juramento. La madre de la canciller, Herlind Kasner, de 85 años, siguió el acto desde las gradas.

Posteriormente juraron los 15 ministros, entre los que hay seis de la CDU, tres de la CSU y seis del SPD. Entre estos últimos destacan el presidente de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, como vicecanciller y titular de un nuevo "superministerio" de Economía, y Energía, y el ministro del Exterior, Frank-Walter Steinmeier, quien dirigió la diplomacia alemana entre 2005 y 2009.

Merkel volvió a encargar las finanzas y la defensa de los intereses alemanes en Europa al experimentado Wolfgang Schaeuble y confió la cartera de Defensa por primera vez a una mujer, la hasta ahora titular de Trabajo Ursula von der Leyen.

En horas de la tarde, Merkel presidió la primera reunión de gabinete. Para hoy tiene previsto pronunciar un discurso sobre la política europea de Alemania ante los diputados y seguidamente viajará a París para efectuar su primera visita al presidente francés, François Hollande.

Temores. Conservadores y socialdemócratas reunirán en la próxima legislatura un 80 por ciento de las bancas del Bundestag. La aplastante mayoría ha desatado las alarmas en la diminuta oposición de La Izquierda y Los Verdes, que reclaman más derechos para garantizar el buen funcionamiento de la democracia parlamentaria.

"La oposición es pequeña, pero eso no cambia nada de la importancia de su papel de controlar al gobierno y formular alternativas políticas", advirtió el presidente Gauck en la ceremonia de nombramiento del nuevo gabinete.

"Este Parlamento es demasiado débil. Su oposición demasiado pequeña. Y demasiado de izquierdas", sentencia el diario Bild, sobre la oposición reducida al Partido La Izquierda y Los Verdes.

El rotativo sensacionalista promete en portada y a grandes caracteres adoptar el rol de "oposición extraparlamentaria" y controlar al gobierno "con dureza, dolor y sin misericordia".

Esta será la tercera coalición de democristianos y socialdemócratas en la historia de Alemania después de la que gobernó en 1966-1969 y de la primera a cargo de Merkel, entre 2005 y 2009.

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