Meolans y Bardach hicieron lo suyo

Viernes 07 de Agosto de 2015

Federico Grabich se convirtió en Kazan en el primer argentino en ganar una medalla en un Mundial de pileta larga (50 metros). Fue en los 100 metros libre, con un tiempo de 48s12/100. Quedó tercero detrás del chino Ning Zetao, quien ganó con 47s.84/100 y se transformó en el primer asiático campeón mundial en esta prueba, y del australiano Cameron McEvoy (47s.95/100), que ocupó la segunda posición.

Antes, el cordobés José Meolans lo hizo en mundiales de pileta corta (25 metros): fue oro en los 50 metros libre en Moscú 2002, plata en 50 libre en Hong Kong 1999 y 100 libre en Moscú 2002, y bronce en 100 libre en Shanghai 2006.

Sí logró un premio en pileta larga Georgina Bardach, aunque fue en unos Juegos Olímpicos, el bronce de Atenas 2004.

Además del logro de ayer, Fede Grabich batió el martes el récord argentino de los 200 metros libre con un registro de 1m47s43/100, lo que le sirvió además para superar su propia marca por 19 centésimas y quedar undécimo en la prueba entre ochenta competidores.

La tercera y última prueba que afrontará el casildense en Rusia será mañana en las eliminatorias de los 50 metros espalda. En el Mundial de Barcelona 2013, el décimo lugar en 50 espalda fue su mejor performance.

Grabich viene de ser flamante campeón panamericano en Toronto, Canadá, en 100 metros libre y medalla de plata en la prueba de 200.

"En Casilda la gente vivió esto con mucha pasión"

Cuando concluya el Mundial de Rusia será tiempo de descanso para Federico Grabich. Tomará dos semanas de vacaciones e inmediatamente hará foco en los entrenamientos de cara a los Juegos Olímpicos 2016. Amén de que en ocasiones afrontará torneos menores que ayuden en esa puesta a punto. Sin embargo, primero recargará pilas en su Casilda natal, la ciudad que en el último mes, gracias a los logros de Federico, empezó a sonar en canales de televisión, radios y diarios.
Pero, ¿cómo imagina el propio Grabich el regreso? "La vuelta a Casilda va a ser un caos, seguramente (risas) porque la gente vivió todo esto (el Mundial y los Panamericanos) con mucha pasión. Somos una ciudad muy chica y estaban todos expectantes de lo que pasaba conmigo, según me cuenta mi familia", dice el nadador. Pero no se amedrenta ante la llegada "revolucionada". "Lo quiero disfrutar. Quiero disfrutar esto con mi familia y amigos, que son los que hace 25 años están conmigo, los que estuvieron siempre que me fue mal. Más que nunca esta medalla es para ellos. Estoy muy contento de que esto me haya pasado y sé que ellos también lo están por mí, saben del sacrificio que hago año a año", contó Federico, a quien parte del clan lo acompañó en los Panamericanos de Toronto, pero de quienes está lejos en Kazan.