Lunes 07 de Abril de 2014
Comenzamos la última semana de marzo con un feriado, “El Día de la Memoria”; día en el que se nos invita a pensar y reflexionar, y a esta altura de la historia aclarar a qué se debió el feriado, aunque algunos lo crean, no es innecesario. El 24 de marzo de 1976 comenzaba de manera formal en Argentina la más sangrienta de las dictaduras de la que se tenga antecedente en el país, dictadura militar que pudo llevarse a cabo no sólo por que contó con el poder de las armas, sino también por que contó con el apoyo de gran parte de la sociedad civil y de instituciones como la Iglesia Católica. Yo tardé en reflexionar sobre el tema, el feriado me lo pasé en el parque junto a mi mujer y mis sobrinos jugando a la pelota, disfrutando del sol y de la democracia. Reflexiono recién al final de esa semana, semana en la cual ordas de vecinos enardecidos, todos trabajadores, personas buenas, hechas y derechas y católicos apostólicos romanos seguramente, cansados de tanta inseguridad impidieron varios arrebatos en la ciudad de Rosario (Reconquista al 1900, Lavalle y Rioja y Marcos Paz al 5400, acción que dejó como saldo la muerte del adolescente David Moreira). La noticia, aunque es anómalo, no me sobresaltó, lo que hace que el frío corra por mi espalda es leer los comentarios de los lectores en los diarios online y en las redes sociales. A partir de marzo del 76 se persiguió y se extermino de manera sistemática a todo aquel que se considerara de izquierda, a todo aquel que amenazara la moral, las buenas costumbres y la propiedad privada. ¿Hoy como sociedad estamos dispuestos a apoyar un régimen o a un grupo de personas que elimine y extermine al otro, al distinto, al negro que usa gorra, campera y zapatillas deportivas? El temor no deja de invadirme. Las madres y las abuelas de Plaza de Mayo jamás pidieron venganza ni muerte para los asesinos de sus familiares, la mamá de David Moreira, a quien ya no podremos juzgar, pide exactamente lo mismo, sólo reclama justicia. No puedo más que sentirme minúsculo ante semejante acto de templanza y amor. Yo no soy católico ni creo en Dios, pero vos que pateaste la cabeza de ese chico, o que apoyás esa acción desde tu computadora estoy seguro que sí. No te deseo el mal, apoyo la vida, la libertad y la Justicia, sólo deseo que el dios en el que creés juzgue tus acciones. A Lorena Torres, mis más sentidas condolencias.
Gerardo Barrio
dni 29.658.465