Sábado 21 de Abril de 2012
Un hecho fortuito, que no viene al caso detallar, me dejó esta semana setenta y dos horas sin mi auto, lo cual hizo que tanto mi esposa como yo debiéramos trasladarnos en transporte público de pasajeros. Elegimos el “auto de alquiler con reloj taxímetro con chofer” más conocido como taxi. Ente ambos abordamos quince unidades, de las cuales sólo una llevaba encendido el aire acondicionado; tres lo encendieron a la sola solicitud nuestra sin mediar palabra, cuatro sugirieron con tono refunfuñante la apertura de todas las ventanillas del móvil, y los restantes argumentaron desperfectos técnicos o mecánicos o bien falta de carga de gas que impedía el funcionamiento de los equipos.A lo expresado debe agregarse el mal carácter de los choferes, la conducción irresponsable y a veces agresiva para con los demás automovilistas, maniobras indebidas que no detallo por razones de espacio, la inexistencia (por lo menos a simple vista) de cinturones de seguridad en el asiento trasero, y ni qué decir de la falta de voluntad cuando los pasajeros viajan acompañados de equipaje o bultos, aunque se trate de bolsas de supermercado. Baúles que no se abren porque llevan el tubo de gas, la caja de herramientas, la otra caja con los elementos de limpieza. El pasajero debe arreglárselas para acomodar los bultos en el asiento del acompañante, solo y bajo la presión de la mirada de un conductor con cara de pocos amigos, o bien soportar de su parte la negación a efectuar el viaje. No quiero dejar de mencionar a aquellos que tras un viaje de dieciocho o veinte pesos argumentan no tener cambio de cincuenta y le exigen al pasajero la comisión de su búsqueda. Teniendo en cuenta lo explicitado y la relación costo-beneficio deduzco que se trata de un servicio público de baja calidad que resulta harto caro al bolsillo social. Debe entenderse que el taxi no es únicamente para llegar rápido; el servicio bien ofrecido debe procurar que el pasajero viaje además cómodo y seguro. De hecho, si esto no mejora sensiblemente, un semestre no alcanza, ni dos, para pensar siquiera en un aumento de tarifa.
Víktor Almahad / DNI 13.335.262