Medalla de bronce para el Pami
A la administración del Pami le falta mucho para la medalla de plata y está muy lejos del oro. La metafórica analogía olímpica tiene que ver con el gran y competitivo juego de la atención médica pública y privada de nuestro país, y por experiencias personales en nuestra ciudad.

Miércoles 03 de Octubre de 2012

A la administración del Pami le falta mucho para la medalla de plata y está muy lejos del oro. La metafórica analogía olímpica tiene que ver con el gran y competitivo juego de la atención médica pública y privada de nuestro país, y por experiencias personales en nuestra ciudad. Lugar al que me referiré por pertenencia y desconocimiento de otros sitios. El caso es que mi esposa, hermanos y yo somos afiliados ya vitalicios de la obra social de los jubilados. Sería falaz, y por ende injusto, quejarme del efector principal, Pami I de calle Sarmiento al 300, donde hemos sido atendidos siempre con total deferencia y profesionalismo. Sin embargo, no es lo mismo el cuidado médico exclusivo para los pasivos de dicho policlínico, por la derivación a sanatorios prestadores privados. Algo que a simple observación sugiere la idea de precariedad ante las limitaciones que plantea la mixtura de pacientes particulares o venidos de diversos organismos gremiales. Cometí el error por comodidad, y me lo reprocho a diario, de solicitar el pase a otro médico de cabecera ignorando que en un sistema de salud restricto como este, ese simple trámite quita la posibilidad de seguir en el que ya estaba. No viene a la cuestión citar el prestador de nuestra obra social que motiva esta carta de lector porque en definitiva son varios los que no califican ni para mención de honor en la gran competencia por atender la salud de un sector tan sensible a la comunidad como son los abuelos que aportaron sus vidas y trabajo para beneficio de las nuevas generaciones. Claro está que la responsabilidad primaria es de quien contrata, por lo tanto, a la administración de Pami le falta mucho para medalla de plata, y demasiado para el oro. Es tiempo, y las condiciones objetivas lo confirman, que los legítimos propietarios de nuestra obra social tengan el derecho y poder de decisión, como mínimo, de permanecer en el lugar de atención donde depositaron su confianza desde un principio. Derecho extensivo a otras necesidades tan o más importantes en materia de servicios de salud modernos que indudablemente merecemos.

Oscar Mario Ventura,
DNI. 6.016.559
omarvent@gmail.com