Domingo 26 de Febrero de 2012
El maquinista Marcos Antonio Córdoba, de 28 años, quien sufrió heridas en las piernas en el siniestro, describió al juez federal Claudio Bonadio cómo fueron los momentos previos a que la formación de la empresa Trenes de Buenos Aires chocara en la terminal de Once el miércoles pasado, en una de tres peores tragedias ferroviarias en la historia argentina. "En cada estación le avisaba por la radio al controlador de tráfico que tenía problemas en los frenos. Del otro lado me respondían: «Seguí, seguí, seguí»", declaró anteayer.
Luego de escuchar su declaración indagatoria, el juez imputó al maquinista por el delito de "estrago culposo" (cuando no hubo intención) y dispuso su excarcelación con una serie de condiciones, pese a que el fiscal federal Federico Delgado se opuso a que Córdoba fuera liberado hasta que concluyan los peritajes.
Córdoba dijo que intentó frenar dos veces, luego aplicó el freno de emergencia y los mecanismos no funcionaron. Además, señaló que era "habitual" que existieran fallas en los materiales de los trenes.
El maquinista está casado, no tiene hijos y su mujer está embarazada. Tiene su cara lastimada producto de que, por el impacto, se golpeó con el vidrio de la cabina de conducción. También tiene golpes fuertes en sus piernas, pero no fracturas.