"Me desperté a las 3.30 porque se movía todo"
"Me desperté a las tres y media de la madrugada porque se empezó a mover todo. Fue impresionante. Me levanté y estaba todo inundado, y eso que vivo en un departamento del segundo piso junto a mis compañeros del equipo, de los que sentía sus gritos. Salí corriendo en bolas hasta la planta baja y después me prestaron un vaquero...

Martes 07 de Abril de 2009

"Me desperté a las tres y media de la madrugada porque se empezó a mover todo. Fue impresionante. Me levanté y estaba todo inundado, y eso que vivo en un departamento del segundo piso junto a mis compañeros del equipo, de los que sentía sus gritos. Salí corriendo en bolas hasta la planta baja y después me prestaron un vaquero, unas zapatillas y una campera, que es la ropa con la que todavía estoy vestido", contó ayer el rugbier rosarino Iván Corolenco, que juega de octavo en el Club L’Aquila, de la ciudad italiana homónima, epicentro del sismo, en diálogo telefónico con La Capital.

  El ex jugador de Universitario de Rosario vive con un compañero, el mendocino Daniel Rocuzzo. "Salí corriendo y con los jugadores nos fuimos hasta una playa de estacionamiento, en un descampado que está a unas seis cuadras, donde estuvimos hasta las diez y media. Después volví para buscar mis cosas, pero hubo otro temblor y me fui sin llevarme nada. Afuera estaba todo destrozado, como en las películas", recordó.

  Apenas se repuso del susto, llamó a su familia: "Llamé a mi casa a la una de Argentina, me atendió mi hermanita y le avisé que estaba bien, antes de que se asustaran".

  "Hace como un mes que hay temblores, pero el Estado no hizo nada. Una persona avisó la semana pasada que iba a haber un terremoto y lo denunciaron por alarmar a la gente", sorprendió.

 

Fichitas de dominó. "Esto es un desastre. Los edificios se caían como fichitas de dominó. Ahora estoy bien porque estoy a unos 100 kilómetros de L’Aquila, en la casa de la familia de un compañero italiano del equipo, el segunda línea Manuel Mené, pero hay entre 30 y 40 desaparecidos, hay gente que está muy mal y los bomberos no paran de trabajar", confió el Gordo, como lo llaman en Universitario, que juega en L’Aquila con el wing rosarino Emanuel Yacoponi.

  L’Aquila es una ciudad de 75 mil habitantes, muy medieval, con montañas y seis grados bajo cero en primavera, a unos 85 kilómetros al noreste de Roma: "El centro histórico está todo destruido. Me salvé porque vivo en un edificio nuevo, a diez minutos del centro, pero hay gente que está muy mal. Esto es como las películas de terror. Es igual".