Martes 24 de Noviembre de 2009
El domingo fui a ver el clásico rosarino como fanático de Central que soy. Hace 20 años que sigo a mi club y he viajado por casi todas las canchas y jamás en este tiempo me quedé afuera con la entrada en la mano. Sentí impotencia de no poder hacer algo sabiendo que adentro había gente que entró con tickets truchos o sin entrada y que ocupaban mi lugar. Pero más allá del fanatismo y la pasión que genera el fútbol, me preocupa saber que las personas encargadas de nuestra seguridad se nos ríen en la cara, encima escuché en la televisión al jefe de seguridad hablando de que el operativo fue un éxito. En un momento le pregunté a un policía ¿cómo podía ser que esas personas sin entradas llegaran hasta la puerta, si cuando yo voy a Buenos Aires tres cuadras antes me hacen ir con la entrada en la mano? Me respondió que no era trabajo de ellos sino de la Municipalidad, o sea se tiran la bola unos a otros. ¿Qué pasa? El único perjudicado soy yo que me quedé sin presenciar una de las cosas que más me gusta, en la tribuna alentando mis colores. Ahora me podrán devolver la plata pero el no haber estado no me lo devuelve nadie. Por favor suplico que alguna vez se piense en la gente.
Héctor Blanco, blancohector80@hotmail.com