Sábado 12 de Marzo de 2011
La noticia del terremoto de 8,9 grados en la escala de Ritcher que azotó ayer el norte de Japón estremeció a habitantes de todas partes del mundo. Un tsunami con olas de hasta 3 metros (según el registro de los centros de alerta oficiales) fue la consecuencia inmediata del temblor que dejó al menos un millar de muertos, desaparecidos y heridos; casas y calles destrozadas, y pérdidas económicas millonarias.
Las imágenes, y la información minuto a minuto, recorrieron el planeta y generaron temor incluso en la Argentina, a más de 20 mil kilómetros de distancia. Sin embargo, según explicó a La Capital la geofísica María Laura Rosa, investigadora de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata, no existe “ningún riesgo de que suceda una catástrofe generalizada” y no hay forma de que alguna réplica llegue a las costas argentinas. Y agregó: “Se trató de un fenómeno normal y esperable”.
Las estadísticas indican que una o dos veces al año se producen en el planeta — en las zonas con mayor riesgo sísmico— temblores de 7 u 8 grados en la escala de Ritcher. El miércoles, en rigor, “hubo uno, en la misma zona, de 7.2 en la escala de Ritcher, y otro posterior de casi 6. Sin dudas el de hoy (por ayer) fue relevante, pero esto sucede porque Japón está sobre tres placas muy importantes que convergen y acumulan gran tensión. Cuando esa tensión se libera puede provocar sismos de magnitud, tal como sucedió”, relató la especialista.
Rosa, que se dedica a estudiar los fenómenos relacionados con la estructura, las condiciones físicas y la historia evolutiva de la Tierra, aseguró que “la gente se olvida de que vivimos en un planeta que está vivo” y por eso, estas noticias causan tanta sorpresa y hasta estupor. Aunque reconoció que se trató de un terremoto que “pudo haber movido el eje de la Tierra tal como sucedió con el de Chile el año pasado”, dijo que ese corrimiento “no implicará cambios perceptibles para los humanos”.
“Esto no es ni el apocalipsis, ni el anuncio de una catástrofe climática mundial”, aclaró la geofísica, quien admitió que en las últimas horas circuló información poco rigurosa desde el punto de vista científico en algunos medios nacionales e internacionales que “alarmaron en forma innecesaria a la gente en distintos lugares del mundo”.
En tanto, mencionó que “Japón está altamente preparado para los movimientos sísmicos, y aunque este terremoto haya dejado muchas víctimas y daños materiales no veremos un nivel de destrucción tan grande como el que se daría en otros países (India, Malasia, por ejemplo) ante un sismo de 8,9”.
Midiendo el impacto. En el Observatorio Astronómico de La Plata donde trabaja María Laura Rosa existe un sismógrafo digital (un instrumento que se utiliza para medir movimientos de la Tierra), uno de los pocos que hay en la Argentina. Ayer, a los 20 minutos del terremoto en Japón, el aparato lo registró . “Esto demuestra la velocidad de las ondas sísmicas, que dan un tiempo relativamente corto para prepararse en el caso de réplicas. Con el Tsunami (movimientos del agua del mar que se producen como consecuencia del terremoto) sucede otra cosa. En el caso del que aconteció hoy (por ayer) recién llegará a las costas de Chile 21 horas después”, explicó. Esto permite evaluar la situación y definir planes de evacuación en las zonas de mayor riesgo.
“La Tierra se movió desde su creación y se seguirá moviendo”, enfatizó Rosa. Para dar muestras de lo que en forma permanente sucede “bajo nuestros pies” mencionó que el terremoto de ayer en Chile “no es consecuencia de lo que pasó en Japón”.
Natural. No fueron pocas las personas que durante la jornada de ayer expresaron —mientras tomaban un café o participaban en redes sociales— que el terremoto fue una consecuencia directa de la acción devastadora del hombre sobre la naturaleza. Sin embargo, la especialista negó rotundamente que el sismo y posterior tsunami haya sido producto de la intervención humana. l