Mayo y octubre
LLegó y se fue otro 25 de mayo en el que una vez más vinieron a la memoria los versos: "Ya el sol del 25 viene asomando y su luz en el plata va reflejando", de la canción "El sol del 25" que cantaba Gardel; quien en "Criollita de mis amores" decía: "se viste de azul y grana la aurora en el horizonte".

Domingo 05 de Junio de 2011

LLegó y se fue otro 25 de mayo en el que una vez más vinieron a la memoria los versos: "Ya el sol del 25 viene asomando y su luz en el plata va reflejando", de la canción "El sol del 25" que cantaba Gardel; quien en "Criollita de mis amores" decía: "se viste de azul y grana la aurora en el horizonte". Y en muchos 25 de Mayo el sol naciente enrojeció el horizonte para alumbrar después los campos, los montes, los lagos y cuchillas; las quebradas, las sierras y los valles; los ríos, lagunas y ciudades del país. Eso cuando su majestad, el clima, lo permitió; porque a veces el día estuvo desapacible como el que refiere la historia. Pero cada jornada debiera exaltar el espíritu de aquella gesta, y tendría que ser como un luminoso amanecer que despierte la conciencia de los argentinos, reclamándonos una actitud consecuente con 1810 para que podamos tener por fin una Nación verdaderamente libre; no sólo en el aspecto político y económico, sino libre en nuestras costumbres, en nuestro cancionero y en nuestra identidad. Todos los años en la Semana de Mayo, las revistas escolares publican artículos referidos a los antecedentes, la idea revolucionaria, las reuniones y la Primera Junta, así como las consabidas láminas del lluvioso 25 y del reparto de cintas celestes y blancas. Creo que además de la narración más o menos amena de los hechos de Mayo, a los chicos hay que darles algo más que una reseña informativa una semana por año. Hay que transmitirles una clara noción de libertad, de igualdad y de justicia. Se les debe forjar un sentimiento de pertenencia; de amor a la Patria que sea verdadero y no declamado. Un sentimiento que al mismo tiempo que aprenden idioma y computación, se vaya fortaleciendo para que sepan valorar nuestras riquezas naturales, nuestra música, la problemática de los pueblos originarios, de la ecología y de la contaminación del aire, del suelo, de los ríos y de las napas; como también las cuestiones de los glaciares, los acuíferos, la minería y la deforestación. Es importante asimismo que conozcan la obra de nuestros próceres que no fueron dioses inmaculados, sino mujeres y hombres con ideales que dejaron una impronta patriótica.

Mujeres y hombres quienes entre otros de esa estirpe, se jugaron la vida tras un sueño que nosotros debemos hacer auténtica realidad alguna vez (lo antes posible). Además de la publicación de láminas del Cabildo, de la Casa de Tucumán, del Combate de San Lorenzo, de Belgrano y de San Martín, a los colegiales se les debe inculcar un espíritu nacional que se les meta en el alma; que vaya germinando en el surco fértil de esa temprana edad. Será una manera de cerrar las puertas a lo que nos perjudica; a la identificacion con una forma de ser ajena a la nuestra, que no es mejor por el hecho de pertenecer a potencias mundiales. De las grandes naciones hay que tomar su sabiduría y desechar todo aquello que no nos sirve. En la historia y la cultura argentina, ejemplos para hacerles ver a los

niños y adolescentes, no nos faltan. El año pasado se festejó el aniversario 200 de la Revolución de Mayo, el famoso Bicentenario; y hace poco más de una semana, llegó y se fue un nuevo Día de la Patria, sin que el sueño de los patriotas de 1810 se haya cumplido cabalmente. Esperemos que después de octubre, en el amplio espectro gubernativo de la Argentina, se agigante el espíritu celeste y blanco de aquel lejano 25 de Mayo.

Edgardo Urraco