Edición Impresa

Maxi fue nueve y goleador

Abrió el duelo con un penal furibundo, que empezó a otorgar confianza y certezas desde el marcador. Esas que precisaba Newell’s para encaminar sus ansias de triunfo, que a esa altura del primer tiempo acumulaba bastantes merecimientos.

Domingo 24 de Agosto de 2014

Esta vez, a Maxi Rodríguez le tocó vestirse de nueve. Y si bien no comulga con la ortodoxia de esas ropas, ni con los cánones de funcionamiento que implica esa posición, ayer aceptó el papel de implacable artillero, convirtió dos goles, ambos de penal, fue el autor intelectual del restante y su aporte fue determinante en la historia del partido.

   Abrió el duelo con un penal furibundo, que empezó a otorgar confianza y certezas desde el marcador. Esas que precisaba Newell’s para encaminar sus ansias de triunfo, que a esa altura del primer tiempo acumulaba bastantes merecimientos.

   Despúes de una falta de Barrios a Tevez sobre la derecha, La Fiera se paró delante de la pelota, posó los brazos en jarra y calibró la mira en las redes piratas. Apretó los puños, hundió el acelerador en una carrera corta y forjó un bombazo, alto, levemente a la derecha de Olave, que sólo pudo mostrarse como actor de reparto en esa ejecución.

   Fue gol de apertura y explosión. En un partido que significaba mucho para Maxi, quien resignó buena parte de su potencial de juego para cubrir el puesto de centrodelantero que requería el equipo. Se entregó, con el corazón en la mano, y tuvo su premio.

   No fue fácil el cotejo para La Fiera ya que durante algunos pasajes le costó gravitar desde su zona. Pero jamás bajó los brazos y buscó en cada pelota, como si fuera la última. Por eso fue un eslabón decisivo en los tres goles rojinegros.

   A los 39’ le hicieron falta sobre el borde área y él mismo se encargó del disparo. Pero su envío fue al medio, a las manos de Olave que estaba bien parado.

Rápidamente tuvo revancha. A los 42’ no titubeó, anotó su primer penal y señaló la dirección de una victoria que no terminó de concretarse.

   A los 63’, Maxi entró por derecha, enganchó para adentro, dejó pintado al defensor con una delicia y su pase adentro quedó al servicio de Faravelli, que tocó suave al palo más cercano.

   Y a los 84’, cayó en el área cuando venía apareado con Ferreyra y Delfino otrogó el segundo penal. En esta ocasión, también se hizo cargo con aplomo de la sentencia, definió con su clase habitual, abajo, a la derecha del arquero visitante.

   La Fiera ayer se vistió de nueve. Y de goleador.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario