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Mató a un ladrón que irrumpió en su casa luego de derribar la puerta

Fue ayer a la madrugada en Biedma al 3400, donde un hombre fue despertado por ladrones y le disparó a un joven de 20 años. "Defendió a su familia. Está bien lo que hizo", dijo una vecina.

Sábado 15 de Noviembre de 2014

"Le entraron a la casa y él se defendió. Defendió a su familia. Está bien lo que hizo". Una doña de barrio Alvear puso en palabras el sentimiento que imperaba ayer en Biedma al 3400 luego de que un vecino de la cuadra matara, ayer a la madrugada, a un ladrón de 20 años que había irrumpido en su casa con la nueva modalidad de tirar abajo la puerta de calle. El homicida, de 60 años, fue demorado y "seguirá los pasos del proceso en libertad", según adelantó el fiscal que investiga el hecho, que no descartaba su encuadre como un caso de legítima defensa.

"Por lo que manifiestan quienes estuvieron allí, fue uno solo el que ingresó a la casa y se topó con el dueño, que dormía con su pareja y tiene un arma registrada a su nombre con la que hizo tres disparos. Seguro hubo algún cómplice para sacar las cosas de la casa", explicaba ayer a la mañana el fiscal Adrián Spelta, para agregar: "Podría tratarse de un caso de legítima defensa, pero recién con el correr de la investigación se podrá determinar si eso fue así".

El joven asesinado fue identificado como Iván Alzugaray, de 20 años y domiciliado a ocho cuadras de la escena del robo. El fiscal a cargo de la pesquisa confirmó que el muchacho no tenía antecedentes. Alzugaray recibió tres impactos calibre 11.25 en el costado izquierdo del tórax, en el brazo izquierdo y en la parte posterior del muslo derecho. No le secuestraron armas.

Al límite. Violentan la puerta de calle de una casa a patadas o empujándola con una moto. Son osados y se mueven al límite de los códigos delictivos. Actúan como quien presume o sabe que la policía no irá por ellos. Así, ingresan en los domicilios haya o no gente en el interior, arman un botín con lo que encuentran y huyen en algún vehículo propio o de sus víctimas. Los denominados "rompepuertas" se vienen instalando con una modalidad delictiva que gana diariamente espacio en la crónica policial.

Ayer a la madrugada fue el turno de una vivienda de Biedma al 3400, entre Cafferata e Iriondo. Pero el atraco terminó en tragedia.

Instructor. Pedro tiene 60 años y es un "vecino de toda la vida" de Biedma al 3400, al decir de uno de sus pares. Vive a un par de casas de la esquina con Cafferata, donde está "Casa Marcelo",una casa de electrodomésticos en la que el pasado lunes 21 de abril fue asesinado a balazos Ubaldo Miranda, un suboficial mayor retirado de Gendarmería que realizaba la custodia.

Además de ser farmacéutico, Pedro es instructor de tiro. "No estamos en condiciones de hablar", dijo amablemente su pareja. Detrás suyo podían verse trofeos de caza colgados en la pared del living.

En el portero eléctrico de la vivienda todavía quedaban marcas de pintura azul con la que, según relataban los vecinos, habían marcado la casa para robarla. Pedro había limpiado esa pintura.

Willy. Cerca de las 3 de la mañana Pedro y su compañera dormían cuando, según vecinos, delincuentes llegaron en una moto hasta la puerta de la casa. Entonces intentaron la maniobra conocida como "willy": apoyaron la rueda delantera sobre la madera de la puerta y comenzaron a forzarla.

Un vecino aseguró que fue tanta la fuerza que ejercieron que la puerta se desmontó con marco y todo de la pared. Siempre según el relato coincidente de los residentes de la cuadra, ingresaron tres delincuentes. Uno fue directamente hacia un televisor led que Pedro tenía en el living. Lo tomó y salió con el aparato en sus brazos.

Entonces Pedro se despertó sobresaltado y empuñó la pistola calibre 11.25 que tiene a mano. Dos vecinos aseguraron haber escuchado al menos cinco disparos; uno de ellos indicó que quedaron dos impactos marcados en las paredes internas de la casa. El fiscal detalló que el tirador hizo tres disparos y todos impactaron sobre la humanidad de Alzugaray.

Sobre los últimos segundos de vida de Alzugaray hay dos versiones. Un hombre indicó que el muchacho caminó trastabillando, tras recibir el impacto de los tres plomos calibre 45, hasta que se desvaneció en medio de la calle, al lado de un contenedor de basura, a unos 30 metros de la casa robada. Otro relató que dos de sus cómplices lo arrastraron desde la escena del crimen hasta donde fue encontrado muerto.

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