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Matías Rossi parece relajado pero va por más en el Súper TC 2000

Es el piloto del momento. Dueño de una sinceridad poco común en el deporte motor. Ganador por naturaleza.

Domingo 17 de Noviembre de 2013

Es el piloto del momento. Dueño de una sinceridad poco común en el deporte motor. Ganador por naturaleza. De una simpleza y humildad brutal a la hora de entablar un diálogo. Matías Rossi vive un gran presente. El pasado fin de semana se adueñó del título en el Súper TC2000 a bordo de su rojo Toyota Corolla. En total acumula cuatro coronas en la tecnológica especialidad. Aunque el eje de la entrevista se basó principalmente en la conquista del cetro, el Misil o Granadero también buceó en aguas del TN y TC, donde prometió ir por toda la gloria también. De paso por Rosario, recibió a Ovación y no esquivó temas. Fue a fondo en cada uno de ellos. Como está acostumbrado a circular en cada trazado que pisa.

   “Siempre me pongo objetivos cuando arranca la temporada. Y este año ya cumplí los que tenía: ganar en las tres categorías que compito y pelear por el título. En el Súper ya lo logré, mientras en que los otros dos aún estoy en carrera. Claro que después hay factores que te permiten adjudicarte un campeonato, pero no creo en la suerte. Todo es fruto del trabajo”, lanzó Rossi mientras mira la costa rosarina con placer.

   —¿Ya se te pasó la adrenalina por la conquista del título en Súper TC2000?

   —Eso pasó en el año en el Súper TC2000, donde por suerte cumplimos el objetivo de máxima. Tuvimos un muy buen arranque de temporada y luego pudimos también ganar muchas carreras. En líneas generales fue redondo. Sinceramente estoy muy contento con todo lo que viví. Ahora nos queda luchar en el TN y el TC. No será fácil, pero mientras tengamos chances numéricas iremos por todo.

   —¿Se puede decir que hiciste la diferencia con Toyota en las primeras fechas ya que prácticamente no tenías rivales?

   —Sí, fue así. Salvo la primera fecha, que fue la peorcita de todas (Callejero de Buenos Aires), después anduvimos muy bien en todos los circuitos. Es más, pude ganar tres carreras al hilo (Rosario, San Juan y La Pampa). Fuimos contundentes y creo que terminó siendo clave para ganar el título.

   —¿En qué momento pensaste que estabas para el 1?

   —Después de la seguidilla de tres carreras ganadas. Aunque debo reconocer que el auto estaba bien porque habíamos terminado muy bien el año debido a que estuve luchando por el campeonato en las tres categorías hasta la última fecha. Lógico que hubo cosas para mejorar porque siempre las hay, pero sabía que iba a ser protagonista en esta temporada.

   —¿Mejoraste en la largada, ya que se te ve más firme?

   —Lo que pasa es que este año hice muchas poles y eso te ayuda mucho para encarar el Súper 8, ya que largás sobre la cuerda en el mano a mano. Pero no creo que haya mejorado en ese aspecto. Sí sé que aproveché las cuerdas.

   —Más allá de tener un buen auto, el pasado fin de semana viviste en carne propia un hecho inusual porque tuviste que abandonar cuando faltaba poco para el final.

   —Sí, fue la primera vez que se me rompió el auto. Obvio que lo entendí como algo normal de la carrera porque son fierros. Los autos de carrera se pueden parar como se paró el mío, aunque también es verdad que hacía 18 competencias que no le pasaba nada. Eso habla bien del equipo y del auto en sí.

   —¿Qué tienen de diferente cada uno de los cuatro títulos que lograste entre el TC2000 y Súper TC2000?

   —Son distintos. Los dos primeros los gané con Chevrolet (Astra) y los restantes con Toyota (Corolla). Es muy difícil encontrarle algún punto en común porque cada campeonato lo viví de manera diferente. Lógicamente que los disfruté muchísimo a todos, pero debo confesar que el primero fue especial porque era mi primera vez. Fue en 2006 y tenía apenas 21 años. Ahora que lo veo, fue algo grande lo que conquisté.

   —Sucede que cuando lográs algo por primera vez queda grabado a fuego en las retinas.

   —Ni hablar. Es más, tengo bien presente cada carrera que gané por primera vez en cada una de las tres categorías que corro, pero no me acuerdo de la segunda. La primera tiene ese efecto porque te acordás para el resto de tu vida. Lo mismo pasa con los títulos y por eso el del 2006 siempre será especial.

   —¿Te desvela correr a nivel a internacional? La pregunta tiene que ver porque Pechito se sumará al WTCC con Citroen y se comentaba que vos podías tener una participación.

   —Para mí, lo del ámbito internacional es una etapa cerrada. Uno va quemando etapas con el paso del tiempo. De chico miraba la Fórmula Uno con un objetivo. Hicimos el intento de ir a correr un par de carreras en karting gracias al esfuerzo de mi papá cuando tenía 15 años o cuando participé de una competencia en la Fórmula Renault italiana con el deseo de andar bien para ver si luego alguien te daba una mano. Pero ya ves, nada de eso pasó y por eso hoy en día estoy acá. Y estoy muy cómodo con lo que hago.

   —¿Disfrutás del automovilismo argentino?

   —Sí, muchísimo. La verdad, salvo la Fórmula Uno, que sé que ya no voy a ir, no veo motivos por los cuales dejaría el automovilismo nacional. Realmente estoy muy a gusto acá, pese a lo difícil que es mantener una cierta regularidad y el buen nivel.

   —Pero venís bien y además tenés cuerda para rato.

   —Sí, aunque no hay que conformarse con lo mismo. Soy muy competitivo y muy profesional. Quiero superarme siempre. No puedo decir ya está o quedarme con lo hice. En el automovilismo, como en la vida, hay que progresar día a día. Y trato de hacerlo con dedicación en todo lo que hago.

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