Sábado 24 de Octubre de 2009
La celebración del Día de la Madre nos lleva a valorar la maternidad y también a la madre patria. Ambas cosas señalan, a pesar de su poca repercusión en los medios, la manifestación en Madrid, el mismo 18 de octubre, de un millón y medio de personas, según estimaciones de la municipalidad, y de dos millones según los organizadores, la mayoría jóvenes, en pro de la defensa de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural. Ello ha tenido lugar cuando el gobierno español está proponiendo, en un nuevo avance en su triste compromiso con la cultura de la muerte, el aborto libre para menores de edad. Las organizaciones del foro de la familia han prometido no cejar en su empeño hasta lograr que en España no se realice ni un solo aborto. Porque este crimen, la mayor ignominia de nuestro tiempo (Julián Marías), debe desaparecer de la faz de la tierra, como desapareció la esclavitud de los tiempos pasados. Los videos de algunos diarios y algunas agencias informativas han mostrado tal brío y entusiasmo, tal fuerza arrolladora de una nueva juventud, que, por un lado, emociona y, por otra parte, hace mirar al futuro con gran esperanza. Y corrobora esa intuición y "demostración" de Menéndez y Pelayo, con su "historia de los heterodoxos españoles", según la cual la madre patria parece marcada a ser grande y de proyección universal, sólo en la defensa de los grandes valores humanos y cristianos.
José Bonet Alcón
jbonet@acs.org.ar