Viernes 14 de Septiembre de 2012
Javier Eugenio Alegre tenía 25 y estaba preso en la comisaría 6ª acusado por una tentativa de robo calificado de octubre de 2011. Su caso estaba en manos del juez de Sentencia 6ª, Julio César García, quien le había otorgado el martes el beneficio de salidas laborales para trabajar en una verdulería. Pero el miércoles a la noche Alegre cayó asesinado de tres balazos en Felipe Moré y Humberto Primo, a dos cuadras de su casa. El beneficio judicial le duró menos de 48 horas.
El martes fue un buen día en la vida de Javier Alegre. Esa mañana comenzó a gozar del beneficio de las salidas laborales, una medida legal otorgada a las personas privadas de su libertad y que cumplan con ciertos requisitos de conducta para favorecer así su resocialización.
Según el requerimiento que presentó el abogado de Alegre, el detenido iba a trabajar en una verdulería de barrio Larrea. Entonces el juez le autorizó las salidas laborales de 8 a 13 y de 16 a 21, con media hora de tolerancia y bajo la compañía de un tutor, en este caso su concubina o su empleador. El primer día Alegre cumplió con la regla al pie de la letra. La mañana del miércoles también. El miércoles a las 16 salió de la comisaría ubicada en San Luis al 3200 pero nunca regresó.
Antecedentes. En su prontuario Alegre tenía tres antecedentes: hurto calificado; usurpación y daño; y la tentativa de robo calificado y portación de arma de fuego de octubre de 2011, su última caída. Desde ese momento pasó por las comisaría 14ª, 17ª, 12ª y finalmente la 6ª.
La última vez que un vecino vio con vida a Alegre fue el miércoles, a las 20.50, en Felipe Moré y Humberto Primo, en la esquina de la cancha de Tiro Federal y, según dicen en el barrio, cerca de un quiosco de venta de drogas que administra un tal Caracú. Alegre estaba en una moto Suzuki 110 y conversaba con otro muchacho de la zona, un pibe de 18 años que estuvo mencionado como sospechoso de al menos un asesinato antes de cumplir la mayoría de edad. Luego se escucharon tres disparos y Alegre cayó agonizante sobre la calzada. Tenía balazos en el cuello, la clavícula derecha y el lado izquierdo del pecho.
"Es muy poco lo que se sabe y todo por el chimento de los vecinos. El muerto estaba con un pibe en la esquina, se escucharon disparos y Alegre está muerto", indicó una fuente de la investigación en manos de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara. En la escena del crimen no se hallaron vainas servidas y los investigadores estiman que el agresor utilizó un arma de bajo calibre, posiblemente un revólver.