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Mataron a mazazos a una joven de 27 años y a su pequeña hija de cuatro

Laura López se estaba bañando cuando dos o tres hombres entraron a robar y cometieron el crimen. Sólo se llevaron un juego de play station y un reproductor de DVD.

Lunes 21 de Enero de 2013

La escena de ayer a la tarde frente a la humilde vivienda del barrio La Lagunita era desgarradora. Hombres y mujeres con rostros compungidos que contrastaban con los chicos que jugaban en derredor de una pileta de lona sin saber lo que había ocurrido. Doce horas antes una joven había descubierto en esa casa un cuadro escalofriante: una mujer de 27 años y su hija de 4 estaban tiradas en el suelo con signos evidentes de haber sido asesinadas a mazazos. Si bien el doble crimen, por el cual al cierre de esta edición había un detenido, se investiga como el desenlace de un robo, la saña con la que actuaron los dos o tres hombres que irrumpieron en la propiedad fue tan irracional que no se corresponde con el magro botín que se llevaron: un juego de play station y un reproductor de DVD.

   Laura Marisol López tenía 27 años y vivía en una humilde casa ubicada en el pasaje 1851 al 6600 (bulevar Seguí a la misma altura) con sus hijos Mía Lara, de 4 años, y Tomás Máximo, de 7. Se trata de una barriada con viviendas de material y otras con techo de chapa en la zona sudoeste de la ciudad. Unos ocho o nueve meses atrás, la mujer se había separado de Hugo Valenzuela, que actualmente vive en la localidad de Andino.

   Cuando faltaban 15 minutos para las 7 de ayer, Laura se bañaba mientras sus dos hijos dormían en una de las dos habitaciones de la casa. La chica se disponía a acudir a su trabajo en la estación Fluvial cuando dos o tres hombres se introdujeron en el baño.

Horror. “Al parecer entraron a robar y creyeron que ella no estaba. Se metieron en el baño y lo primero que hicieron fue golpearle la cabeza contra la ducha. Después la llevaron hasta su habitación a los golpes y la estrellaron contra la pared. Después la remataron a mazazos en la cabeza”, explicaba ayer a la tarde Hugo, en un tono de voz apenas audible. Atormentado y sin poder encontrar una explicación a lo ocurrido, el ex marido había llegado a la mañana desde Andino apenas sus familiares lo anoticiaron del trágico suceso.

   Los gritos y los golpes sobresaltaron a Mía y Tomás. Los chicos se levantaron y apenas la nena se asomó a un angosto pasillo que conecta con la habitación de la madre, uno de los intrusos le asestó un tremendo golpe con la maza. Mía se derrumbó al suelo y murió en el acto. Horrorizado, Tomás observó la cruel escena.

   Un rato después la chica que cuidaba a los hijos de Laura arribó a la casa. Tocó el timbre, pero nadie respondió. Esto la sorprendió porque nadie le había avisado que no tuviera que ir a cuidar a los nenes. En ese marco, se inquietó cuando vio la silueta de dos o tres hombres que trepaban por los tapiales y escapaban por una casa contigua.

   La joven abrió el portón de la casa y enseguida encontró los cuerpos sin vida de Laura y Mía. Los atacantes se llevaron solamente un juego de play station y un reproductor de DVD. El escaso botín llamó la atención de Hugo. “No sé qué pasó, porque tenían para llevarse otras cosas”, murmuró el hombre.

A una cuadra. Poco después del ataque los efectivos de la comisaría 19ª detuvieron a un muchacho de 21 años identificado como Jonathan O. El joven se encontraba en una casa ubicada en el pasaje 1813 al 6600, a una cuadra de donde se había perpetrado el doble crimen.

   Una fuente policial señaló que algunos vecinos lo apuntaron luego de verlo cuando escapaba de la casa de Laura. “El chico detenido es un vecino de la mujer asesinada”, explicó el vocero consultado.
   La casa de las víctimas tiene un amplio portón con un cartel que anuncia que la propiedad está venta. La vivienda está atravesada por un largo pasillo en cuyo fondo hay una pileta de lona. A un costado del corredor se levanta el living comedor y las dos habitaciones.

   Como huellas del demencial ataque, manchas de sangre salpicaron las paredes del baño y de la pieza. Una pequeña bandera de plástico con los colores de Newell’s colgada en el comedor adorna ese ambiente.

Estupor. En la tardecita de ayer, familiares y allegados de la mujer fallecida se habían reunido en la vereda y en el pasillo mientras esperaban el arribo de los cuerpos sin vida de Laura y Mía desde el Instituto Médico Legal, donde le realizaron la autopsia de rigor. Parecían no entender el atroz suceso con la vista clavada en el suelo.

   Una tía de la nena asesinada lucía desconcertada. “Yo no vivo en el barrio. Solamente sé que dos o tres tipos entraron a robar y la mataron a mazazos”, explicó la mujer con dolor y serenidad.

Un sospechoso con un antecedente por robo. Al cierre de esta edición, una fuente consultada en la sección Homicidios de la policía rosarina señaló que los objetos sustraídos de la casa de Laura López habían sido encontrados momentos después por un vecino en un descampado cercano al lugar donde ocurrió el sangriento episodio.

   A su vez, el portavoz consultado indicó que los dos homicidios fueron cometidos por una sola persona. “Todos los testigos lo señalaron al muchacho detenido”, explicó el vocero policial.

   En este contexto, Jonathan O. será indagado hoy por la jueza de Instrucción de feria Alejandra Rodenas. Asimismo, el portavoz consultado indicó que el muchacho de 21 años apresado como sospechoso cuenta con un solo antecedente delictivo por un hecho de robo.

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