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Mataron a balazos a un muchacho por viejas diferencias barriales

Ataque a tiros en la noche de Ludueña. Tenía 19 años y el martes a la noche volvía a su casa desde un quiosco cuando lo atacaron dos jóvenes que están identificados.

Jueves 10 de Julio de 2014

Un muchacho de 19 años fue asesinado a balazos el martes a la noche en un cruce del barrio Ludueña y al cierre de esta edición los pesquisas y la fiscalía en turno no habían determinado en forma fehaciente los motivos del hecho. No obstante, una fuente policial señaló que el homicidio fue "un acto de venganza" y que el asesino, que ya está identificado, es muy conocido en la barriada aunque aún permanece prófugo.

Los hechos se desataron alrededor de las 23.30 del martes. A esa hora Cristian Emanuel Palacios, de 19 años, estaba en su casa de Felipe Moré al 400 acompañado de su novia y su madre cuando decidió ir a comprar algunas cosas a un quiosco cercano. A los pocos minutos, a la chica la sobresaltaron unas estampidas y al salir a la vereda para ver qué había ocurrido distinguió que Cristian se había derrumbado malherido en el pavimento, en la ochava sureste de la esquina de Felipe Moré y Urquiza. También vio a dos muchachos "conocidos" que escapaban corriendo y armados. Uno de ellos fue identificado como José T. , de 23 años, y el otro como Nahuel C., de 20.

Un rato después una ambulancia del Sies trasladó a Cristian al hospital Carrasco desde donde, a raíz de la gravedad de las heridas que presentaba, lo derivaron al Hospital de Emergencias, pero su vida se apagó en el camino. Los médicos del Heca comprobaron que los proyectiles le habían perforado el cuello, el tórax y el abdomen, y otro balazo había atravesado el muslo derecho del muchacho.

El portavoz policial indicó que los familiares de Palacios, en sus primeras declaraciones y aún conmovidos por el hecho, habrían señalado a los agresores. Entonces, efectivos de la sección Homicidios salieron tras los pasos de los atacantes. "Recorrieron la terminal de ómnibus ante la posibilidad de que intentaran abordar un colectivo para salir de la ciudad, pero no los localizaron", explicó una fuente.

El agresor principal es Nahuel C., alias "Luchín", de 20 años y con cuantiosos antecedentes penales. "La pareja de este muchacho puso algunas cosas, ropa, calzado y eso arriba de un remís. Por eso pensamos que se iba a algún lado. Este asesinato viene de una bronca anterior de este Luchín, que es una persona muy agresiva y ya atemorizó y baleó a varios vecinos del barrio", aseguraron los pesquisas.

Rencillas y venganzas.En ese sentido, al cierre de esta edición los investigadores ratificaron que los motivos había que buscarlos en conflictos anteriores que mantenía el joven fallecido con los atacantes. "Este pibe tenía un quilombo con los tipos que lo mataron", comentó la fuente consultada.

En la escena del crimen los peritos de la Policía Científica recogieron dos vainas servidas calibre 9 milímetros por lo que los investigadores policiales indicaron que él o los agresores dispararon los balazos mortales con una pistola. El caso es investigado por el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Adrián Spelta, la sección Homicidios y la comisaría 12ª, con jurisdicción en la zona donde Palacios fue asesinado.

Esa barriada está poblada con humildes casas de material. Allí, el mediodía de ayer a raíz del feriado por la celebración del 198º aniversario de la declaración de la Independencia, varios muchachos caminaban por las calles ajenos a lo que había ocurrido. Un cronista de LaCapital acudió al lugar pero ninguno de los vecinos consultados brindó detalles de cómo se había desencadenado el crimen. "No sabemos nada", coincidieron un hombre cincuentón y una chica.

Una lista que no para de crecer

El crimen del pibe Cristian Palacios, cometido la noche del martes en barrio Ludueña, elevó a 143 el número de homicidios registrados en el departamento Rosario en lo que va del año 2014. A esta misma altura del año pasado “sólo” se habían contabilizado 125 homicidios, una diferencia sustancial si se proyectan las estadísticas hacia fin de año. Y también una realidad que demuestra que no sólo se trata de poblar algunos sectores de la ciudad con fuerzas provinciales y/o nacionales sino que hay una violencia enquistada en lo más profundo de la sociedad que, con un sinnúmero de armas en la calle, hace que cualquier diferencia se pague con vidas.

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