Matar al mensajero
La noticia publicada en La Capital, el pasado 5 de marzo, referida al escándalo que provocó en el Vaticano el "descubrimiento" de las orgías sexuales de la Orden de "Los Legionarios de Cristo", no hace más que confirmar lo manifestado en repetidas ocasiones, por quien esto suscribe.

Martes 10 de Marzo de 2009

La noticia publicada en La Capital, el pasado 5 de marzo, referida al escándalo que provocó en el Vaticano el "descubrimiento" de las orgías sexuales de la Orden de "Los Legionarios de Cristo", no hace más que confirmar lo manifestado en repetidas ocasiones, por quien esto suscribe. Lo sorprendente del caso, por decirlo de alguna manera, es que, personalmente hace ya un buen tiempo que estaba enterado de las actividades non sanctas del fundador de la Orden, el pícaro de Marcial Maciel, y de algunos de sus seguidores. Me pregunto: ¿cómo es posible que un ciudadano común, que vive a miles de kilómetros del epicentro del escándalo, esté al tanto de las tropelías del santo varón y que el Vaticano, supuestamente, ignorara lo que sucedía desde hace añares (más de 40 años) con uno de sus pastores preferidos? ¿Es que realmente las ignoraba o es que siguiendo la tradicional técnica de barrer la basura bajo la alfombra se dedicó a mirar para otro lado? ¿Es ésta la tan cacareada "moral" de la Iglesia Católica? Como bien destaca la nota a que hacemos referencia: "…las continuas denuncias contra los abusos de Marcial Maciel fueron rigurosamente cajoneadas en el palacio del Santo Oficio, la ex Inquisición del Vaticano", por el cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI. Creo que ha llegado la hora de que ciertos católicos, en lugar de enojarse, ofenderse y amenazar, se pregunten si mis declaraciones se ajustan a la verdad o no. ¿Es cierto o no es cierto? Es lo único importante. ¿O se trata de matar al mensajero? Pensar que son los mismos que persiguen a los homosexuales... ¡Cuánta hipocresía!

Cristián Hernández Larguía, LE 3.687.935