Jueves 28 de Marzo de 2013
Lorenzo Arregui, el contador de 50 años baleado el martes en un robo a su estudio de la localidad bonaerense de José C. Paz, murió la madrugada de ayer en el hospital donde estaba internado. En tanto dos de sus seis hijos, que recibieron heridas en el hecho, permanecían anoche en el mismo centro asistencial fuera de peligro.
El violento episodio ocurrió alrededor de las 11 de la mañana del martes en el estudio contable que Arregui tenía en pleno centro de José C. Paz. Al lugar llegaron dos ladrones armados que, aprovechando que la puesta estaba abierta, redujeron al contador, a sus hijos Mauro, de 21 años, y Juan Ignacio, de 22; y a otros empleados presentes. Tras ello los maleantes se apoderaron de todos los celulares y empezaron a reclamar dinero.
"Les dieron unos 7.500 pesos en efectivo que se estaban contando en el estudio y que se habían recaudado para el pago de impuestos de los clientes, pero los ladrones no se conformaron y se pusieron violentos", dijo un jefe policial. Y explicó que los delincuentes empezaron a golpear y amenazar a Arregui y que en ese contexto se originó un forcejeo en el que también intervinieron los dos hijos del profesional.
A los tiros. "Uno de los ladrones se sintió amenazado y empezó a disparar. Al contador lo hirieron de un tiro en el abdomen, uno de sus hijos fue baleado en un brazo y el otro en una pierna", precisó el jefe policial consultado.
Los delincuentes escaparon a pie, pero ante un llamado al 911 efectivos de la comisaría 1ª de José C. Paz montaron un operativo cerrojo por la zona y a unas ocho cuadras del estudio detuvieron a dos sospechosos cuyas identidades no trascendieron.
En tanto, el hijo de Arregui que fue baleado en la pierna llevó a su padre hasta el hospital porque la ambulancia no llegaba y el hombre perdía mucha sangre. "Cargó a su padre en la camioneta y se lo llevó hasta el hospital. Allí se dio cuenta de que tenía un balazo en la rodilla y un corte, porque dijo que lo mordió uno de los ladrones", contó una vecina de las víctimas.
Finalmente Caterina Arregui, hija del contador asesinado, dijo que el robo "fue al voleo" y que los delincuentes "aprovecharon que la puerta estaba entreabierta" porque en ese momento estaba el repositor de agua ingresando bidones. Y que el hecho de que su padre en ese momento estuviera contado dinero "fue casual", ya que "es rutina de todas las mañanas llevar el dinero a los medios de pago".