Miércoles 27 de Marzo de 2013
Un agente retirado de la Prefectura Naval de 59 años fue asesinado de un disparo en el pecho ayer al mediodía mientras se encontraba atendiendo su agencia de quiniela y rapipago de la zona sur. Si bien ayer había muchas versiones sobre lo sucedido, la hipótesis principal es que se trató de un intento de robo por parte de un hombre joven que le disparó a la víctima y huyó sin concretar el atraco.
Por la tarde uno de los testigos del hecho aportó un dato clave a la policía sobre la identidad del supuesto autor. Con esa información efectivos de la Agrupación Unidades Especiales (AUE) detuvieron a la persona señalada a las 18.40. Fue identificado por fuentes de la Unidad Regional II como Pablo David C., de 21 años. Lo ubicaron en su casa próxima al barrio Tío Rolo, en la calle Piamonte al 2600, a metros del arroyo Saladillo. Según las fuentes ostenta antecedentes penales.
El crimen de Ricardo Santana conmocionó a sus vecinos del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez. Muchos de ellos lo conocían desde hace más de treinta años. "La Chancha" se había criado en la casa de dos plantas de Gutiérrez 19 en la que luego siguió viviendo con su mujer y sus dos hijos y donde funcionaba la agencia oficial de lotería "Federico", que también hacía las veces de quiosco y rapipago.
Precisamente en ese local fue asesinado Santana. Ocurrió ayer, alrededor de las 11.30, cuando ingresó un hombre armado y le disparó. Algunos vecinos comentaban que en ese momento había clientes en el local y que incluso el homicida había empujado a una mujer para cometer el crimen. Sin embargo, fuentes policiales indicaron que el hombre se encontraba acompañado por familiares y deslizaron que el intruso ingresó con fines de robo pero, al encontrar resistencia por parte de la víctima, le disparó.
Si bien los investigadores no sabían si la víctima conocía a su homicida, sí lograron establecer que el tirador sería un joven de la zona. También indicaron que habría llegado al local caminando y actuado solo y a cara descubierta.
Con gorrito. "Mataron a la Chancha", murmuraba un joven parado en la vereda. Hablaba por celular, evidentemente le estaba comunicando a otra persona sobre la noticia que no terminaba de creer.
"Quedé pasado", relató luego al cronista, antes de desgranar una de las tantas versiones sobre el hecho. "Estaba yendo a buscar a mi nene a la escuela de la esquina cuando escuché un disparo, uno solo. Entonces vi salir de la agencia a un pibe jovencito, flaquito y alto, con un gorrito tipo Piluso, que se metió corriendo por ese callejón", recordó mientras señalaba uno de los pasillos del Fonavi ubicado frente a la agencia. "No sé si alguien lo habrá estado esperando en una moto".
El muchacho no supo decir si en ese momento había clientes en el local, pero sí que había vecinos en la calle, algo lógico en una cuadra tan transitada cuando cientos de chicos salen de la escuela.
Como él, unas 200 personas de todas las edades se agolpaban al mediodía frente a la agencia "Federico". Por momentos se escuchaba una voz pidiendo "justicia", pero el clamor no prosperaba más que unos segundos; la tristeza se imponía silenciosa a través de los ojos enrojecidos.
Versiones. La tristeza alternaba con versiones que se multiplicaban entre anécdotas particulares sobre robos y arrebatos pasados, recientes, ajenos, compartidos y cotidianos.
Algunos aseguraban que el matador había llegado en una moto con una chica que lo esperó. Otros relacionaban el ataque con un robo supuestamente ocurrido minutos —o días— antes en una agencia de lotería cercana pertenenciente a un hijo de la víctima. Incluso no faltó quien dijera que le habían disparado desde la puerta del local.
"Dicen que el estaba en la cocina y que cuando apareció el tipo le dijo «dame la plata» y después le puso el arma en el pecho y lo mató. Y la plata quedó en el mostrador", describía una mujer.
Todas las versiones e hipótesis coincidían en que "todo el barrio sabía" que Santana siempre tenía un arma debajo del mostrador. Algo que, según se desprendía de los testimonios, era tomado como natural dado su carácter de ex agente de Prefectura.
"No puedo asegurar si la víctima se resistió, es probable que lo haya hecho", sostuvo una alta fuente policial consultada por este diario, que aseguró que el homicida estaba identificado y vivía en la zona.
Aplauso. Entonces llegó la mortera. La camioneta azul retrocedió para colocar la puerta trasera casi en el ingreso del local. Pasaron varios minutos hasta que se cerró el vehículo. Entonces las lágrimas se mezclaron con un grito: "Se-gu-ridad", silabeó un hombre, y un coro lo siguió unos pocos segundos. "Justicia", gritó una mujer a modo de consigna, y cosechó algunas palmadas como apoyo.
Hasta que el móvil arrancó, lentamente, por Gutiérrez hacia Cucha Cucha y un aplauso generalizado despidió a "la Chancha".
En Rosario, dos dramas idénticos
El 20 de julio de 2000 dos jóvenes armados asaltaron a Guillermo Schoeller, de 43 años, en su negocio de lotería de San Juan 3007 y lo mataron de un tiro en la cabeza. A uno de los asaltantes le dieron 13 años y cuatro meses de prisión en 2004.
El 20 de febrero de 2012 murió Alberto Jesús Palomares, de 79 años, baleado tres días antes por un hombre que bajó de una moto, cuando abría su agencia de quiniela en Velez Sarsfield al 1600.