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Matan a dos hermanos tras intentar robarles sus caballos en la zona norte

Al menos uno fue asesinado de un tiro. El otro tenía la cara golpeada y no descartaban accidente Tenían 24 y 27 años y eran carreros. La policía buscaba a un sospechoso en barrio Cristalería.

Miércoles 11 de Julio de 2012

Dos hermanos muertos, uno a balazos y otro aparentemente a golpes, fue lo que encontraron los humildes vecinos del asentamiento llamado Ciudad Oculta, casi una metáfora del puñado de ranchos olvidados hasta del sol que se apiñan detrás de barrio Rucci. Angel y Agustín Acosta, de 24 y 27 años, eran carreros. La hipótesis inicial de lo ocurrido es que para evitar que les robaran unos caballos se enfrentaron con ladrones, que finalmente los mataron.

A las cinco de la tarde el menor de los Acosta, un chico de quince años, les avisó a sus hermanos mayores que alguien les estaba robando unos caballos que estaban sobre un callejón. Angel y Agustín rápidamente se pusieron a tiro del ladrón y recuperaron uno de los animales. Lo montaron y decidieron llevarlo a otro campo que usaban como corral comunitario. Pero fueron seguidos por quienes intentaron robarles. Catastralmente la zona sería la calle Bloomberg al 3700, pero nadie reconoce el lugar por ese nombre.

Los Acosta tomaron por un callejón ancho que desemboca en unos monoblocks de tres pisos sobre Vieytes a la altura del 1800. Entre el polvo levantado por el caballo durante el trote apresurado se oyó un estampido seco. Una bala calibre 32 perforó el pecho de Angel y le salió por la espalda. Ayer no podía descartarse que la muerte de Agustín hubiera sido accidental, al caer del caballo. Pero la contusión que tenía en la cara sugería que le habían asestado un golpe.

A esa hora por el callejón, que conecta la villa con el barrio circulan los chicos que retornan de la escuela. Algunos que se atrasaron en la salida se toparon con los cuerpos y dieron aviso a los familiares de los Acosta. Ya estaban alertados por el hermano mas pequeño, que al ver la escena se escondió entre los matorrales, hasta que pudo huir a la carrera a su casa.

Tras la primera revisión no pudo definirse si Agustín tenía un tiro en el cuerpo, si le aplicaron un golpe o se desnucó. "Lo va a determinar la autopsia", sostuvo un policía.

La zona es inhóspita y fría. Los ranchos, algunos de material, combinan miseria y desamparo. Allí los Acosta residieron por más de 15 años. Angel en Vieytes 2620, en un terreno de nadie que le prestó su abuela, donde estaba "juntado" y esperando un hijo. Su hermano. en Vieytes y la vía.

"Estaba uno tirado de un lado y el otro lo cruzaba" dijo Mónica, tía de los hombres, para explicar que yacían en cruz, despatarrados en el polvo. Agustín presentaba fuertes contusiones en su cara, como si se hubiera desplomado desde arriba del caballo o recibido golpes con una masa.

En las míseras calles de Ciudad Oculta cuentan que a los muchachos los habría matado el hijo de una vecina que vive en el barrio Cristalería, con quienes los hermanos tenían una antigua rencilla.

Los Acosta eran cirujas que tenían "dos o tres carros". Según dijo Elizabeth, su abuela, "usaban los caballos para trabajar, no tenían antecedentes de nada y nunca estuvieron presos". Los muchachos además limpiaban los desperdicios industriales de una empresa cercana a la villa.

Al cierre de esta edición los pesquisas tenían identificado a Gabriel D. V. como posible homicida. Habían comenzado la búsqueda por el barrio Cristalería.

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