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Matan de cinco tiros a un hombre que salió de la cárcel en 2013 por narcotráfico

Carlos Lauro Arriola, de 64 años, fue atacado por un hombre que bajó de una moto al salir de un súper de Larrea y La Paz. Fue en plena tarde, frente a su hijo de 29 años.

Domingo 19 de Enero de 2014

Carlos Lauro Arriola, de 64 años, era un hombre conocido en la zona oeste. Había salido hace exactamente un año de la cárcel de Riccheri y Zeballlos, donde cumplía una condena por una causa de comercialización de estupefacientes, favorecido por una libertad asistida. La noche del sábado pensaba hacer un asado en un camping y por ello fue a un supermercado de Larrea y La Paz por las provisiones. Pero alrededor de las 14 un hombre calvo, no muy alto, con un tatuaje en su brazo izquierdo y el torso desnudo lo esperó al salir del comercio. Le descerrajó once tiros de pistola calibre 9 milímetros y cinco de esas balas impactaron en Arriola.

Había llegado al autoservicio con su hijo Esteban, de 29 años, también con antecedentes penales, según fuentes policiales. A partir de la narración de testigos se estableció que padre e hijo se desplazaron por las góndolas, eligieron algunos chorizos y se dispusieron a salir. Pero algo llamó la atención de Esteban: dentro del negocio una pareja los miraba continuamente, como si los conociera.

El sicario. El joven notó que el hombre de la pareja fue hasta la vereda y tomó contacto con dos individuos que estaban en una moto, una Honda Wave de 100 centímetros cúbicos. Luego ingresó al supermercado nuevamente.

Según pudo reconstruirse, a partir de las declaraciones de los presentes, tanto la víctima como su hijo fueron a la caja, abonaron y salieron del negocio para abordar la Ford F 100 blanca propiedad de Arriola, quien tiene una pollería a dos cuadras de allí. En ese momento Esteban le dijo a su padre que habían olvidado comprar unas gaseosas y volvió al súper.

Arriola se quedó parado al lado del vehículo, en la vereda de los pares sobre Larrea, cuando de pronto se acercó el agresor y comenzó a dispararle. "Primero le efectuó cuatro tiros y para terminar, cuando el hombre cayó al piso, lo remató de un tiro en el cráneo", aseguró una fuente policial.

El crimen fue a las 14 y una llamada anónima al 911 dio cuenta del hecho. Al llegar al lugar efectivos de la seccional 14ª vieron a Arriola tirado boca abajo y en un charco de sangre. Más tarde peritos de la sección balística halló en el lugar una remera de color verde y once vainas servidas calibre 9 milímetros. Arriola recibió impactos en el tórax, abdomen, cráneo, brazos y espalda, tras lo cual el asesino corrió y se subió a la moto Honda, en la que lo esperaba su cómplice.

Todo sucedió en la calle bajo la luz plena de un sol abrasador. Varios vecinos estaban en la puerta. El supermercado estaba abierto. Sin embargo, la dueña del Súper aseguró a este diario que a esa hora estaba cerrado, los comerciantes que tiene negocio en la esquina dijeron no haber visto ni escuchado nada y todos en el barrio se refugiaron, en lo referente a esta muerte, un silencio espectral. "No vimos, no escuchamos nada", repitieron ayer ante las preguntas de LaCapital.

Casa allanada. Alrededor de las 17 otra llamada anónima al 911 reportó que los agresores se habían refugiado en un domicilio de calle Viamonte 5390, donde personal del Comando Radioeléctrico ingresó con orden judicial. Allí encontraron otra remera de color verde y una funda de un chaleco de antibalas de la Policía de Santa Fe sin las placas protectoras.

El dueño de la vivienda, que reside en una casa lindera, dijo a los uniformados que la propiedad se la había prestado a una pareja que tenía un bebé y que recientemente la habían abandonado. Afirmó que desde hace un tiempo notaba que en la casa entraba y salía gente que "dejaba cosas", según admitió.

Fuentes de la investigación señalaron que Arriola había estado detenido por una causa de estupefacientes, tramitada en el juzgado Federal Nº 1 de Rosario. Estaba bajo el régimen de libertad asistida luego de haber purgado desde el 2007 la pena en la cárcel conocida como "la redonda", de Zeballos y Riccheri, de donde salió en enero de 2013. Le decían Calín y su barrio originario era la zona de la villa Moreno.

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