Lunes 29 de Abril de 2013
El viernes 22 de marzo salí a cenar en mi moto a San Luis y Rodríguez. Al disponerme a encadenarla, fui encañonado por dos muchachos que venían caminando tranquilamente. Con total impunidad me amenazan de muerte apuntándome con un revólver 38 delante de toda la gente. Les entregué la moto y mis efectos personales, a fin de conservar mi vida. Luego llamé al 911 por la emergencia de que me habían robado a mano armada, pero fui atendido con mala predisposición y se cortó la comunicación. Vuelvo a llamar al 911 número de emergencias, les reitero lo sucedido y les manifiesto mi disposición a denunciar el hecho para que al menos me informen dónde hacerlo, cosa que tampoco sabían con precisión. Una vez en la comisaría sexta fui atendido correctamente por Héctor Díaz, superior de servicio. Radico mi denuncia y me informa de que no hay más nada que se pueda hacer. A los pocos días me quedo sin mi trabajo. Y desde entonces, trato de resignarme, con el sabor amargo de la impotencia de no poder hacer nada más que pagar una moto que no tengo, con un trabajo del cual ahora tampoco dispongo. Lo único que puedo hacer es masticar la bronca, y agradecer pese a las desgracias de seguir vivo, sacando fuerzas de la familia y amigos para seguir estudiando y volver a trabajar.
DNI 94.927.860