Más estructuras y más inseguridad vial
El tránsito ya hace mucho tiempo que se convirtió en caótico, sembrando discapacidades y muertes y lejos de tener perspectivas de solución se ve cada vez peor.

Lunes 20 de Enero de 2014

El tránsito ya hace mucho tiempo que se convirtió en caótico, sembrando discapacidades y muertes y lejos de tener perspectivas de solución se ve cada vez peor. Se pide control de las autoridades. Pedimos que nos controlen en nuestras conductas, cómo nos portamos en relación con nuestros semejantes, algo como lo que hacen los padres con sus hijos para educarlos, pero qué se nos olvidó como padres que cuando los hijos salen de casa tenemos que ponerlos bajo el control de "otros padres" para que se comporten correctamente y les hagan cumplir lo que debería ser natural en cualquier persona "educada/civilizada". Tal vez se nos olvidó decir que hay que respetar al prójimo, a la vida en todas sus expresiones, las leyes. O quizás se nos olvidó decir que está muy bien hacer valer los derechos, pero debemos comenzar por cumplir las obligaciones y ganarnos los derechos. Podríamos enumerar una serie de pedidos de control de la población, tal vez podríamos pensar en un vigilante de cada ciudadano y en una estructura que controle a los vigilantes para que hagan su trabajo correctamente, que no pasen por alto alguna infracción a cambio de algún "premio", y nuevas estructuras que controlen y esto se puede convertir en el cuento de nunca acabar. Complejizamos lo simple, porque lo elemental es que cada ser humano se conduzca en la vida en forma racional. Ante este panorama, las autoridades que, atentas a las necesidades de la población, buscan la solución y crean nuevos puestos de trabajo, perdón, nuevas formas de solución, encuentran personas con vocación de servicio, convencidas de que su labor es importante para contribuir a una sociedad más segura. Un ejemplo claro es la Agencia Provincial de Seguridad Vial, con su estructura jerárquica, director, subdirector, encargado de difusión y otros, además de agentes que se incorporaron al trabajo luego de una capacitación (y del pedido de apoyo a organizaciones y grupos que realmente valoran y trabajan por la seguridad vial) hace menos de un año y ya decidieron un paro por reclamos salariales. Toda gente muy comprometida y convencida de la importancia de su trabajo, lo que se dice gente con vocación. Así se suma otro eslabón a la cadena de organismos de control que sería más o menos así: Dirección de Tránsito (municipal), con agentes de tránsito en las calles; jueces de Faltas, sancionando a los infractores que detectaron los agentes; policía vial (provincial) cumpliendo funciones de control en las rutas; Agencia Provincial de Seguridad Vial y Agencia Nacional de Seguridad Vial. Dejamos en claro que son muy necesarios los controles, porque si es como sin éstas no existieran; pero controles reales y no estamentos burocráticos. Pero también debemos hacer una autocrítica: ¿merezco los derechos que reclamo, más allá que me correspondan? En otro contexto, ya lo dijo Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII: "Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón,/ sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis".

Padres en la ruta Pérez. Padres en la ruta Funes.