Más sobre drogas blandas
Hace unos días leí en esta sección una carta del señor Carlos Robledo sobre las drogas. Creo que somos muchos los que pensamos igual, la vida y la salud, especialmente de los niños, no pueden ponerse en juego por la conveniencia de los políticos de turno.

Martes 12 de Febrero de 2013

Hace unos días leí en esta sección una carta del señor Carlos Robledo sobre las drogas. Creo que somos muchos los que pensamos igual, la vida y la salud, especialmente de los niños, no pueden ponerse en juego por la conveniencia de los políticos de turno. Estoy convencida de que la calidad de vida correría serio peligro de aprobarse la despenalización de las drogas blandas. ¿No incitaría a los niños a probar? Ya lo están haciendo con el tabaco y el alcohol, cada vez a menor edad, con consecuencias nefastas. También creo que no debemos hablar de drogas blandas, lo importante es el desmedro que causan en la salud. Son todas sustancias adictivas y es muy difícil dejar de consumirlas una vez que comenzaron. De hecho, no se puede vender alcohol a menores, en la práctica se hace, y sabemos como terminan esas “picardías”. ¿Qué esperamos con la droga? ¿Qué los chicos sean más conscientes y no la prueben? Es cierto que los adolescentes no piden esta despenalización, sólo piden más seguridad, “comprensión y respeto para conseguir nuevas oportunidades”. Acuerdo con el señor Robledo en que necesitan conocer los verdaderos peligros de las drogas, y que es una tarea especialmente de la amilia, pero insisto en que el lugar indicado para ello es la escuela. Lamentablemente no se cuenta en la currícula escolar con programas como el de “Destrezas para la adolescencia” u otros similares para darles esta información. Puedo hablar del primero porque pertenece a los clubes de Leones y mi club, Rosario Luis Pasteur, ha capacitado a más de cien docentes de distintos colegios, en cuatro talleres que se vienen implementando desde el 2009 y vamos por más. También se trabaja en el distrito múltiple “O2”, que integran a seis provincias. Los docentes que lo aplican ven los cambios en sus alumnos, porque no sólo les informan sobre salud y drogas, sino que trabajan con la autoestima de los niños, las relaciones entre ellos, con su familia y con la escuela. Es un trabajo integral, no es una mera charla informativa. Aprenden a valorar la vida y adquieren seguridad en sí mismos como para poder rechazar lo perjudicial, a pesar de todos los estímulos negativos que les llegan del exterior. Es una tarea ardua y constante, debería ser masiva, en todas las escuelas, pero mientras tanto sigamos intentándolo donde podamos. Si con esto salvamos a solo un niño, y creo que podemos ayudar a muchos más, habremos conseguido nuestro propósito.

Erina Perla Cabales / perlacabales@hotmail.com