Lunes 31 de Marzo de 2014
El viaducto Avellaneda ha sido uno de los mayores logros de obra pública de Rosario. Cuando fue construido, no sólo fue un alivio al descongestionar el saturado cruce Alberdi , sino también un plácido paseo. Pero hoy, con un parque automotor en alarmante expansión, con las infracciones de tránsito que ello implica, es hora de que exista un mayor control. Las motociclistas han tomado al viaducto como una pista de carrera, al tiempo que los arrebatadores operan con impunidad, habida cuenta la posibilidad de escape que ofrece esta magnífica obra. Sugiero la instalción de cámaras en ambos extremos para detectar los abusos que se cometen. Si la tecnología actual permite identificar a Don José, que está construyendo una piecita para su hija que se está por casar, sin presentar planos en Catastro; bien se puede contar con dos simples cámaras para dtectar infractores y delincuentes.
Hugo E. Muller
DNI 6.009.073