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Martino: "Creí que se podía jugar el clásico entre Newell's y Central y me equivoqué"

Hasta anoche habían hablado casi todos respecto al bochorno. Faltaba una voz autorizada, Gerardo Martino, actual DT leproso y jugador criado y consagrado en el fútbol rosarino.

Miércoles 23 de Enero de 2013

Hasta anoche habían hablado casi todos respecto al bochorno que significó la suspensión del clásico. Hubo declaraciones muy acertadas y otras donde fue preferible que entren por un oído y salgan por el otro. Faltaba que brinde su opinión Gerardo Martino, actual DT leproso y jugador criado y consagrado en el fútbol rosarino. Una voz más autorizada, que entregó conceptos enriquecedores sobre la actualidad preocupante del fútbol local y su entorno. “Para quienes nacimos acá en Rosario y jugamos casi toda la vida en la ciudad, la verdad que es una situación lamentable, vergonzosa”, admitió el técnico, que fue por más: “Poder jugar un Newell’s y Central es mejorar el fútbol argentino y evidentemente hemos fallado”. Y razonó: “Si el clásico se hubiese jugado y hubiese salido todo bien me parece que hubiese sido más por una cuestión fortuita que por algo organizado”. El Tata fue claro como siempre.

   —¿Cómo está el grupo luego de un fin de semana lamentable por la suspensión del clásico?

   —Es un tema que está terminado. Sabíamos que era una situación para nada fácil. Cuando en la pretemporada perdés días de entrenamiento y amistosos programados, en realidad es una situación muy triste. Para quienes nacimos en Rosario y jugamos casi toda la vida en la ciudad, la verdad que es una situación lamentable, vergonzosa. Creo que no debe haber persona que no esté avergonzada, sobre todo en una época donde todos los clásicos se juegan con normalidad. La verdad es que me tocó escuchar en estos dos o tres días a gente que ha dicho cosas lamentables y no vale la pena que yo me exprese sobre ello. Sí, coincido con las opiniones de que esto es difícil que lo podamos sacar adelante.

   —¿Cómo tomaron la suspensión los jugadores?

   —Todos entendíamos que era un partido para jugarlo. Con la responsabilidad lógica. Por lo que despierta en la ciudad jugarlo. Teníamos la ilusión de poder hacerlo. Quiero decir lo que pensé hace varios meses atrás cuando apareció la chance del clásico, lo veía como algo lógico y que valía la pena intentarlo. Verdaderamente lo veía como algo muy natural y está claro que me equivoqué. Creo que llegó un punto donde valía la pena dar marcha atrás y reconocer que no se podía jugar como hizo Fernando Asegurado (secretario de Gobierno de Rosario), que habló muy bien y fue muy coherente. No tuvo miedo en asumir las responsabilidades de alguien que creyó que esto hace seis meses era algo potable y en la medida que se acercó la fecha vio que no era así. No es solamente lo que pasó el día del partido, sino en los diez anteriores, donde hubo un hecho delictivo tras otro. Cuando uno escucha hablar a algunos no da la sensación de que nos preocupe mejorar el fútbol. Poder jugar un clásico Newell’s y Central es mejorar el fútbol argentino y evidentemente hemos fallado.

   —¿Sentís que este es el peor momento en cuanto a violencia en el fútbol de Rosario?

   —Yo tengo que decir que, a lo mejor desde mi corta cabeza, me parece que la posibilidad de que no se juegue el clásico no me entra. No lo puedo admitir. Hemos jugado un cuadrangular en los años ochenta y ¿tanto cambió la cosa para que pase esto? También es cierto que la sociedad ha cambiado. Pero las personas que tienen que darnos tranquilidad y seguridad, cuando uno las escucha hablar... Si el clásico se hubiese jugado y hubiese salido todo bien me parece que hubiese sido más por una cuestión fortuita que por algo organizado. Cuántos lugares de venta de ropa oficial tienen los clubes en Rosario, dos o tres, parece una cuestión lógica custodiarlos y ni eso se pudo garantizar. Ahora cuando uno escucha que la hinchada de un equipo entra a la cancha y le saca la ropa a los jugadores es parte del folclore... Entonces... No hace mucho que dije que el fútbol argentino es ventajero, cada uno intenta traer agua para su molino y en esto que pasó en Rosario la sensación es que cada uno de los que participaron de eso lo que intenta es ver de qué manera queda mejor parado y no van a lo profundo, que es ver cómo hacemos para mejorar esto.

   —¿Hacés alguna lectura de que Central haya sacado el equipo a la cancha?

   —No. Y si la hago no la comento.

   —Respecto a los episodios que se dieron en el Parque, como hombre de Newell’s ¿eso es lo que más te duele, o fue todo lo que pasó en general en la previa?

   —Habrá quiénes lo querrán ver como que Newell’s no fue a jugar un partido. Y el que lo ve así lo ve de la manera en que el fútbol no se puede mejorar y se queda en la estupidez. Ahora la realidad es mucho más profunda. Lo mismo si hubiera pasado al revés. Lo preocupante es que en Rosario no se pueda jugar un clásico. No podemos menospreciar y ponernos en un pedestal y pensar que un River-Boca es menor, o los otros clásicos del país son menores. Todos juegan y nosotros no. Creo que hubo un punto de la semana donde lo que indicaba el sentido común era que se suspendiera. Unos cuantos días antes teníamos síntomas que mostraban que el partido no se podía jugar.

   —¿Qué sentiste cuando trascendió que se encontró un arma de fuego en la pensión de Newell’s, más allá de que se está investigando cómo llegó hasta ese lugar? Parece que como sociedad estamos muy mal.

   —Esto genera preocupación, el sentir que la gente que trabaja en inferiores es como que no hicieran nada. La gran preocupación que tienen por el bienestar de los chicos, en cuidarlos, protegerlos, contenerlos ante la ausencia de los padres, todo eso se pone en riesgo. Evidentemente se pone en riesgo.

   —¿La previa del clásico les quitó muchas energías?

   —Espero que a los jugadores no. A mí no porque tengo una mirada muy pesimista del fútbol argentino. Lo que pensaba cuando estaba afuera lo compruebo acá. Yo el domingo hice una charla técnica donde hablé cinco minutos de fútbol y veinte de otra cosa. De la misma manera que hablé de otra cosa en mi casa. Ojo con esto, con esto y con esto. Me parece demasiado por ser fútbol. Igual vine al lugar que quise venir y al que quiero y eso no lo puedo desviar. Si alguien tiene la aspiración de cambiar algo está claro que no lo va a cambiar. Nadie me obligó a estar donde estoy. Es contradictorio. pero pienso algo que amerita que esté fuera y no dentro. En algún sentido esto que pasa me provoca tristeza. Estamos preparados para que nos digan que somos los mejores si ganamos y nos puteen si perdemos, no más que eso. ¿Quién dijo que esto que pasó es folclore del fútbol?

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