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Martín Rocco aseguró que "no es sólo salir a contar chistes"

El actor Martín Rocco celebra hoy en Plataforma Lavardén dos décadas con el stand up con un show en el que repasa su carrera. 

Sábado 31 de Agosto de 2013

“No es fácil hablar en público”, aseguró el actor Martín Rocco. Quien lo dice es uno de los referentes del stand up y docente de esa forma de hacer humor hoy popular en Argentina. Después de dos décadas de experiencia, Rocco sostiene que para diferenciarse cada humorista debería encontrar su estilo. Justamente serán esos veinte años con el stand up los que festejará hoy, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

   —¿Cómo va a ser el show?

—Yo podría haber hecho un refrito de material como recordatorio, pero decidí hacer un show de veinte años, no refritar un grandes éxitos. Lo separé en dos décadas. En la primera década hablo de la tiranía de la moda y en la segunda de lo que vi como más notable que es el crecimiento del culto a la imagen y el crecimiento de la imagen virtual sobre la real. Hay un narcisismo tremendo.

   —¿El stand up es parte de una moda?

 —En la primera parte hablo cómo el stand up se puso de moda y que es una moda que crece lentamente. Empezó hace unos veinte años el nuevo stand up, que son los monólogos más contemporáneos de observación cotidiana de costumbrismo urbano frente a los monólogos que existen acá desde fines del siglo XIX con el music hall y la revista. Esta nueva movida fue promovida por el cable y cosas que empezaron a llegar. Creció, inclusive yo dí shows y seminarios en Rosario. Ahora hay por todos lados, es fácil de producir, con un micrófono y una luz. Hay bares que tienen un show por hora.

   —Es fácil de producir, pero ¿es para cualquiera pararse con un micrófono y una luz?

—No, por supuesto. Yo creo que todo el mundo tiene derecho a hacerlo. Después se verá cómo lo hace. Esto aparentemente es más fácil, pero la verdad que hay que llevarla, pararse frente a la gente y que se interesen. No es fácil hablar en público. Da la sensación de que como uno se para y habla no hay mucho más compromiso, pero en realidad a vos te tiene que afectar de alguna manera y tenés que querer comunicar con la gente, no sólo salir a contar chistes.

   —Hablás de la moda, de la imagen y del narcisismo. ¿También hay algo de narcisismo en el hecho de pararse solo frente al público y espera que el resto celebre su trabajo?

—Sí, supongo que sí. Ahora, vos vas y hacés un trabajo. Lo que digo del culto a la imagen es que yo de joven primero me daba vergüenza mostrar fotos, y ahora primero es “mostrame la foto y después vemos si hablamos o no”. Obviamente que cualquier artista o performer que está arriba del escenario algo de narcisismo tiene, de todas formas lo que más mueve a los que se dedican a esto seriamente es querer comunicar algo o querer mostrar un arte. Más allá del aplauso, que está buenísimo, es conectar con la gente, igual que un pintor, un músico. Hacerles llegar tu mensaje y tu forma de ver las cosas, que es lo que hace único a esto.

   —¿Y en cuanto a los temas?

—Los temas los tocamos todos: el amor, el laburo; no hay temas afanados. Lo que son afanados son los chistes por ahí, pero es la lupa de cada uno lo que hace único a ese material. Vos lo tenés a Hugo Varela, Corona, Pinti, Gasalla, son tipos que tienen un estilo tan único, que su material escrito, dicho por otro no funciona. Es un discurso muy personal y muy propio. Y eso es lo que creo que hay que imponer porque como que salieron muchos pibes que son todos iguales. Ahora lo que hay que imponer es un camino. Que tengan un estilo de la vida muy personal para diferenciarse del resto.

   —¿Cómo funciona el humor político?

—En Buenos Aires, Gustavo Berger, hace “Un rubio peronista” que está jugado a Cristina y todo eso. Y yo, qué se yo, simpatizo con eso, pero el tipo está como mandado ahí y el público que lo va a ver es del palo. Es como salir con la camiseta de Boca: vos sabés que la mitad de la gente te va a romper el culo. Se puede hacer humor político. Uno hace comentarios. Lo que pasa es que parte de la gente te la vas a poner en contra. Yo no lo hago porque todas las semanas cambia todo. Entonces laburás mucho y el material se vuelve obsoleto muy rápido. Yo vengo del palo de la publicidad, entonces tengo mucha experiencia de mirar la góndola y las tandas de publicidad como gaje del oficio. Entonces siempre hice monólogos con eso, pero nunca metí demasiado la política porque también estás en medio del teatro y por ahí te empiezan a silbar... Es medio choto.

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