Martín Buscaglia: "La música siempre es esperanza y luz en tiempos oscurantistas"
El cantante y compositor uruguayo llega a Rosario con su nuevo disco "Basta de Música". Actúa este domingo en Distrito 7

Sábado 05 de Marzo de 2022

Martín Buscaglia, artista uruguayo clave en la escena musical latinoamericana, volvió al ruedo con un nuevo álbum de canciones propias en marzo 2020 “Basta de Música”, el primero solista y de composiciones propias después de una década. La gira de presentación fue suspendida por la pandemia -debía actuar el 28 de noviembre en Rosario- pero la pandemia truncó los planes. Ahora llegó el momento y finalmente se presentará este domingo, a las 20, en Distrito 7 (Ovidio Lagos 790). Las entradas se pueden adquirir en https://www.passline.com/eventos-plano/martin-buscaglia-en-distrito-siete.

En este esperado regreso al país, el músico, compositor y productor charrúa presentará los temas de su último álbum de estudio acompañado sólo por su guitarra. Según adelantó en un intercambio vía mail, definió el concepto de “Basta de música” con tres metáforas: “Es como lograr una relación inversamente proporcional entre poderío y cantidad de elementos; como llegar lo más lejos posible con el menor equipaje” y “dicho de otro modo, como escarbar un túnel con una cuchara”.

“Basta de música” fue lanzado también en España y Uruguay y fue grabado “totalmente fuera del ordenador”, explica Buscaglia en la información distribuida a los medios previamente a su presentación: “Todo lo que suena fue efectivamente tocado, lo cual incluye efectos, máquinas de ritmos y programaciones”.

“Brujas yendo al aquelarre”, una obra de Ricardo Falero, ilustra la tapa del disco.

Sobre la producción de “Basta de Música”, confiesa: “Los arreglos del disco dan por hecho que en el siglo XXI ya un melómano no necesita escuchar todos los instrumentos que las convenciones indican que deben formar una canción. Se ciñen al concepto de «banco de tres patas» acuñado por Tom Waits. Esto es: «los bancos se suelen hacer con cuatro patas, pero si con tres ya son firmes y te pueden sostener, dejalo así»”.

En las once canciones de su álbum, en las que resuenan ecos del candombe, el rock y el pop, aparece el espíritu multifacético de este reconocido multiinstrumentista para quien “el título del disco no busca únicamente describir el contenido, sino oficiar como una canción más en el repertorio, o como una especie de lago donde todas ellas abrevan. Cualquier interpretación es la correcta”, afirmó.

En cuanto a la elección del arte de tapa, un fragmento de una pintura conocida como “Brujas yendo al aquelarre” o “La partida de las brujas”, Buscaglia aseguró que “la música fue influenciada por el arte de tapa y no al revés”. El músico eligió una obra del pintor romántico español Ricardo Falero, más popular en su país de adopción, Inglaterra, además de en Francia y Estados Unidos, donde sus cuadros fueron expuestos en museos y galerías.

“La portada la tuve antes de iniciar el proceso de grabación, por lo cual la música fue influenciada por el arte de tapa y no al revés”, afirmó el artista sobre esa obra impactante realizada en 1878 en la que el artista español representó a mujeres desnudas de todas las edades volando contra un cielo psicodélico y rumbo a un aquelarre.

¿Cómo compaginás el sonido acústico del disco con una tecnología cada día más presente en todos los ámbitos y también en la música? ¿De alguna manera la canción “Los instrumentos” podría responder esa pregunta?

Sí, “Los instrumentos” podría ser una respuesta. La tecnología convive en el disco con los instrumentos acústicos, hay canciones como “Chuza”, “Mírennos bailar” o “Sencillo” que no podría tocarlas del modo en que están grabadas si me cortaran la luz. Pero fue importante la constricción autoimpuesta de “tocar” las máquinas de verdad, sin utilizar sonidos o efectos provenientes de una compu. Siempre es importante limitarse para así más desplegarse.

¿Qué canción del disco te representa más en este momento? ¿Eso se modificó con respecto al momento previo a la pandemia?

Probablemente “La comedia”. Es así desde antes de la pandemia, y ahora también. Uno cambia climáticamente pero las canciones se mantienen, estoicas, variando su significado para nosotros. En vistas de las tétricas circunstancias que atravesamos, se me ocurre que en el estribillo (“Chofer, detenga este motor, que está volviendonos un poco locos de amor”) lamentablemente podría suplantar “amor” por “pánico”. Pero no lo voy a hacer. No solo porque no rima, sino porque la música siempre es esperanza y luz en tiempos oscurantistas.

¿Qué desafío supone editar un disco solista y con canciones propias después de una década?

Sí, es un desafío, es uno que ya está vencido una vez que decidís hacer un disco. Si hubiera sentido que no tenía nada para aportar, hubiera esperado otros diez años.

La pandemia detuvo en su momento el lanzamiento del disco en vivo. ¿Te dejó algún aprendizaje o reflexión desde lo profesional y musical esa pausa obligada?

Sí. Que estamos en el horno. Fue muy decepcionante y enervante el manejo de la situación en general y de la condición de los jóvenes, niños y el arte en particular. Justo los elementos que son fuente de juventud. En todo caso, refuerza la noción de lo imprescindible de forjar algo que valga la pena, para aportar a la lucha contra la emergencia espiritual.

¿Cómo te posicionás con tu trabajo frente a otros géneros de moda que parecen dominar la industria?

No me posiciono. La música se basta a sí misma. Me gustan los géneros de moda, es como la ropa de moda, es importante. Son signos y sellos de una época que nos ayudan a entenderla.