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Marrocchi levanta polvo con el buggy La Capital Dakar Team fabricado en el país

Partirá el día 5 desde el parque España con 55 años y medio para cumplir un sueño imposible que tenía desde que deslumbraba en las dos ruedas, su gran pasión: correr el Dakar en Africa.

Domingo 15 de Diciembre de 2013

El Rally Dakar está en tiempo de descuento. Y los pilotos rosarinos que tendrán el enorme orgullo de salir desde la rampa frente al Monumento Nacional a la Bandera trabajan a contrarreloj para estar listos. Los dos debutarán. Uno, José Luis Locascio, con una Toyota Tundra chilena, con mucha experiencia en el Cross Country. El otro, Daniel Elio Marrocchi, que participará de un proyecto integral con un buggy construido en el país y lo respalda una trayectoria impecable en motos y autos de rally como para aventurarse en una carrera en la que espera sobresalir. Que en el lenguaje de este tipo de competencias, significa pelear mano a mano con los que están un escalón debajo de los pilotos top. Para eso lo respaldará un equipo con mucha solvencia y que bautizó nada menos que con La Capital Dakar Team, porque “no puedo llevar al Monumento conmigo en toda la carrera, en cambio lo haré con un diario que es más viejo inclusive e igual de representativo de la ciudad”.

   Marrocchi partirá el día 5 desde el parque España con exactamente 55 años y medio, para cumplir un sueño imposible que tenía desde que deslumbraba en las dos ruedas, su gran pasión: correr el Dakar en Africa. Ahora que llegó a la Argentina, y en su sexta edición, podrá cumplirlo pero en cuatro ruedas, porque “uno tiene que ubicarse que hacerlo en motos demanda un entrenamiento único y una dedicación exclusiva. La idea original era hacerlo en moto junto a mi hijo de 18 años, que corre en motocross, pero cuando supimos que el recorrido iba a ser mucho más duro y largo, optamos por hacerlo en auto”.

   Rosarino de pura cepa, y de Echesortu de toda la vida donde desde el 79 tiene instalado su negocio de concesionaria, “siempre estuve ligado a los fierros. Probé con muchos otros deportes, pero ninguno con la adrenalina de este. Si pudiera seguiría corriendo en motos. Cuando empecé lo hacía con una de 130 caballos, que apoyaba un centímetro sus cubiertas. Las de ahora van adheridas al piso y parece que los pilotos no se caen nunca. Esa adrenalina fue única”, rememora sobre la pasión que comenzó en un circuito de tierra de Santa Clara de la Buena Vista a los 14 años. Ganó todos los campeonatos habidos y por haber en la provincia, hasta que empezó a deslumbrar a nivel nacional con una aparición fulgurante en el 82. Después de tres años, donde inclusive fue piloto oficial Kawasaki, y de una experiencia doble en Europa en el Mundial de Endurance, volvió para competir y divertirse un tiempo más en motocross y, a los 37 años, empezar a dedicarse a las cuatro ruedas, donde en pocos días más cumplirá su sueño máximo.

  —Algo de envidia te dará que David Tieppo corra en motos.

   —La preparación física en motos es mucho más exigente y requiere dedicación exclusiva. David debiera haber hecho eso, pero no puede. Y yo tampoco, por las mismas razones de compromisos con el trabajo y en mi caso la edad.

   —¿Y cuándo empezó exactamente el proyecto Dakar?

   —Cuando corría en motos, la única alternativa para el Dakar era viajar a Africa. Ahí empezó el deseo, pero era un sueño imposible. Quizás si no hubiera ido a Europa, lo habría hecho. Pero cuando vino a Argentina, la ilusión se encendió. Eso sí, no lo corrimos antes porque recién ahora cambió el reglamento y hay más paridad entre los autos. Cuando Paxti Otaño compitió las dos veces, los equipos oficiales sacaban una gran ventaja con vehículos sólo para el rally y van con cinco pilotos. Las marcas invertían mucho, como Mitsubishi o Volkswagen hasta ganar y después se retiraban. Entonces la organización se propuso conquistar otros mercados. De hecho, por eso ahora hay Dakar Series en Argentina, Lima y apuestan a llegar a Estados Unidos. Allá se hacen las llamadas Bajas, que corren mil millas en un sólo día. Por eso la ASO armó un reglamento para que equipos no oficiales puedan ser relativamente competitivos respecto a los oficiales. Nosotros armamos un buggy similar al que corrieron Carlos Sainz y Nasser Al-Attiyah este año.

—¿Pero cuándo exactamente dijeron "vamos"?

—Leo Monti (a quien conoce desde que le abrió las puertas en Honda en TC 2000) y Otaño corrieron los dos primeros Dakar en Argentina. El primero hicieron dos etapas y en el otro más de la mitad. Y siempre quedó picando la revancha. Cada vez que nos reuníamos hablábamos del tema y cuando el reglamento cambió, le dimos para adelante. Eso fue a fines del año pasado y en marzo ya estábamos con Paxti en Estados Unidos para comprar las partes que necesitáramos. Fue un rompecabezas que se llamó Monti 014.

—Paxti no se animaba de vuelta o dijiste "este es mi Dakar".

—No, a Paxti le das una bicicleta y la corre. Había que tomar una decisión. Originalmente iban a ser dos au- tos, pero no llegábamos con los tiempos y decidimos formar el equipo don- de todos nos sintamos contenidos. Y así fue que Monti lo construyó y lo navegará. Paxti ya lo corrió dos años y ahora como que me tocaba a mí. Y Francisco, con toda su experiencia, es el jefe del equipo y coordina todo. Sancho será el de logística. El equipo lo armamos con humildad.

—El desafío no es sólo personal, sino de un proyecto integral que involucra otros intereses.

—Es un desafío de equipo. La intención es que el buggy haga huella, porque queremos construir cuatro autos más para alquilar. Es que para los europeos embarcar desde allá y armar un equipo rodante en el país es carísimo. En cambio, si lo tienen todo acá, se les abarata. Por eso debemos andar bien en este rally. Y el equipo confía en mí para pilotearlo pese a mi inexperiencia en el Dakar. Pero aquí, salvo Sainz, Al-Attiyah y un puñado más que pelearán la punta, me referenciaré en el Pato Silva o Emiliano Spataro. Ellos tienen mucha experiencia en pista y la de los Dakar, pero yo confío en la que tengo en rally, porque andar fuerte en un camino no es lo mismo. No voy a aflojar en esa circunstancia y me considero en condiciones de acelerar.

—¿Estás en plenitud?

—El Dakar significa sumar experiencia, equipo y generalmente lo ganan los de 40 años para arriba. Es raro que los jóvenes se destaquen. Y, si se sigue en América Latina, será el primero de los diez que pienso correr (risas).

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